Venezuela y Ecuador viven dramas similares: ambos países, cuyos “revolucionarios” gobiernos despilfarraron alegremente los ingresos extraordinarios que recibieron el año pasado, ahora deben hacer piruetas para sortear la falta de empleo y electricidad. Obviamente, las autoridades de ambos países han querido responsabilizar de sus propias incapacidades a alguien más: los gobiernos anteriores, la crisis mundial, la prensa, la naturaleza, los ricos... Lo cierto es que, finalmente, la popularidad de estos gobiernos ha empezado a caer. Y ellos, que se guían por las encuestas, lucen desesperados por revertir esa tendencia.
La estrategia del verborrágico Hugo Chávez ha sido tratar de ocultar los graves problemas internos de Venezuela atizando conflictos con países vecinos. Irresponsable como es, Chávez no ha tenido recelo en utilizar un lenguaje belicista contra Colombia para así distraer la atención de los venezolanos.
No hace falta decir que una guerra entre los dos países tendría gravísimas consecuencias para sus ciudadanos. En Ecuador, donde el Presidente, por fortuna, aún no llega a ese nivel de irresponsabilidad, la táctica ha sido querer contentar a la población a través de medidas demagógicas. En ese contexto se enmarca el anuncio del presidente Correa de elevar el salario mínimo hasta que alcance para cubrir el costo de la canasta básica. Sorprende que alguien con tantos estudios como el Presidente no sepa de los impactos que esta medida generaría si llega a aplicarse. Nadie se opone a que la gente mejore sus ingresos, pero no hace falta tener un doctorado para saber que un alza desproporcionada de los salarios derivaría, necesariamente, en más desempleo (como si la tasa actual no fuera suficientemente alta).
Aunque a distintos niveles, las acciones con las que los gobiernos de Ecuador y Venezuela quieren revertir el descenso en su popularidad pueden tener graves consecuencias para sus países. Esperemos que Correa y Chávez tengan la sensatez suficiente para poner el bienestar de su gente delante de su afán de poder.
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