El Consejo Europeo de diciembre
sábado 12 de diciembre de 2009, 18:14h
Actualizado: 14 de diciembre de 2009, 07:30h
Ayer, 11 de diciembre de 2009, finalizaba el último Consejo Europeo que reunía en Bruselas a los Jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países de la Unión, siendo el primer Consejo que se celebra tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa, que según manifestaba la primera de sus conclusiones: “dota a la Unión de un marco institucional estable y duradero que le permitirá a la Unión concentrarse plenamente en los desafíos que tiene por delante”. Hemos de destacar las palabras del Presidente del Consejo Europeo –Herman Van Rompuy-, en la cena del día 10 manifestando que los Jefes de Estado europeos debían constituir con él un círculo que trabajase por la misma causa y transmitir un mensaje entendible y visible para la opinión pública y que el objetivo principal es el de aumentar el crecimiento económica para mantener el sistema social, a lo que se dedicarán los próximos seis meses, recordando entre otros temas la energía y los conflictos que se desarrollan en el mundo. Se ha recordado en el Consejo la iniciativa ciudadana consagrada en el Tratado de Lisboa según la cual un millón de ciudadanos podrán tomar la iniciativa legislativa en un claro gesto a la participación ciudadana invitando a la Comisión a presentar lo antes posible una propuesta legislativa sobre tal iniciativa.
Este Consejo Europeo ha tenido tres temas; el primero y más importante el correspondiente a la situación económica, financiera y de empleo, planteando estrategias de salida: saneamiento de las finanzas públicas, reformas estructurales, supervisión de los mercados financieros y sobretodo la llamada nueva Estrategia de la UE 2020, es decir la continuación de la fracasada Estrategia de Lisboa teniendo en cuenta los retos que plantea el envejecimiento de la población, las crecientes desigualdades y el cambio climático y manteniendo como objetivo fundamental de la Unión el desarrollo sostenible. No hay referencias más concretas, que se esperan para el Consejo Europeo de marzo de 2010, en donde la situación del empleo adquiera principal protagonismo. El segundo de los grandes temas del Consejo es el referido al “Espacio de Libertad, Seguridad y Justicia”; cada vez más relevante, como reconoce el propio artículo 3 del Tratado de Lisboa que lo coloca también como la segunda finalidad de la Unión, cuestión, por cierto, que debe preocupar más a los Estados porque la ciudadanía está muy lejos de saber el enorme esfuerzo que la Unión Europea viene desplegando en la política interior de la Unión Europea, de la que depende, desde luego, algo tan importante como la propia Libertad, la propia Seguridad y la propia Justicia europea y consecuentemente los instrumentos puestos a su servicio, jueces europeos y policía europea. O esto se explica bien y se transmite a todos los colaboradores de la justicia o su eficacia es menor.
El Consejo ha adoptado sobre esta importante misión el llamado Programa de Estocolmo para los años 2010-2014, siendo las prioridades Derechos Fundamentales, la Europa de la justicia, el acceso a la justicia, la Europa de la seguridad interior y de la cooperación policial, la gestión de las fronteras y la política de visados, el desarrollo de una política europea de migración previsora y global basada en la solidaridad y la responsabilidad, y la dimensión exterior de la política de la UE en materia de Libertad, Seguridad y Justicia.
Lógicamente el tercer tema de este Consejo Europeo ha sido el referido a la Conferencia de Copenhague sobre el cambio climático. Todos sabemos que aquí la Unión apuesta fuerte, poniéndose al frente de la lucha contra el cambio climático ofreciendo según la conclusión 37 de este Consejo, una financiación inmediata de 2.400 millones de euros anuales para los años 2010 a 2012 para ayudar a los países vulnerables y menos desarrollados en un apoyo específico y concreto a la adaptación y la mitigación, incluida la política forestal. Suecia ofrece 255 millones anuales, Gran Bretaña 533 millones, Francia y Alemania 420 millones cada uno, Italia 200 millones y España 125 millones, siguiendo los demás en una gradación descendente. La oferta de la UE es aumentar hasta el 30% el esfuerzo necesario condicionada a que los demás países del mundo hagan un esfuerzo comparable. Sarkozy inteligentemente ironizó: “Los americanos ofrecen un recorte del 4%, la UE el 30%”. Evidentemente la Unión Europea seguirá llevando la bandera de la lucha contra el cambio climático, respaldando los esfuerzos para mejorar la gobernanza medioambiental internacional.