Metáfora, palabra esdrújula que, después de manifestarse con firmeza, se amansa lentamente como la ola que, reventando, va a penetrar luego en las arenas quietas de la playa.
Aparece en su edición de Cataluña Diario Crítico, apelativo esdrújulo (si bien pegado al sustantivo y con el referente de país que se desvela en Diariocrítico de Catalunya, verdadero nombre del diario), sin romper, pero penetrando, o esta es su intención, manifestada el pasado día 7 de octubre. Voluntad de entendimiento desde y hacia Cataluña. ¿Lo conseguirá?
Diariocrítico de Catalunya pretende facilitar el entendimiento entre dos comunidades que, según dicen otros medios, no se entienden. ¿Pero es realmente así? ¿Hasta qué punto la demagogia y el exabrupto no se llevan el gato al agua frente al debate, la reflexión y la voluntad de admitir diferencias y similitudes?
Vivimos una crisis profunda, no sólo económica sino de civilización. Quizá lo único que parece claro en esta situación es que así no podemos continuar. Y este así incluye, entre otros factores, el alejamiento de la ciudadanía de la gestión de las cosas públicas, o política. La macrocefalia que han alcanzado los partidos, el desprecio de los 'aparatos' hacia sus propios votantes, va fomentando la desafección. Lo mismo diríamos en el campo económico. El anonimato y el poder omnímodo de 'los mercados' provoca una tendencia depresiva, de no poder hacer nada, de que se haga lo que se haga (incluso, por ejemplo, los jóvenes esforzarse en acumular títulos académicos), será un ente anónimo, lejano, fantasmal, el que decida el porvenir.
¿Y a qué elementos puede dirigirse la ciudadanía para coger el toro por los cuernos y empujar el país hacia derroteros más optimistas? ¿Dónde acudirá en busca de información veraz, sosegada, con la profundidad suficiente? ¿Dónde para obtener elementos de juicio sobre las luces y las sombras de la relación Cataluña-España? Entre otras fuentes, a Diariocrítico de Catalunya. Pero, ¿cuántas personas, cuántos votantes -ojo- optarán por realizar el esfuerzo de un análisis sincero?
Se ha creado el hábito -intencionadamente o no- del titular explosivo. Poco importa que luego el contenido sea inconsistente. Pocos lo leen. No hay contraste, valoración o análisis. Ante el aluvión de mensajes, solo el impacto sensacionalista obtiene un segundo de atención. Ya en 1896, aparecía el Daily Mail, que se enorgullecía de ser el 'periódico del hombre con prisa'. Su director, Alfred Harmsworth se proponía "dar al público aquello que desea". Carnaza. Vende quién espeta que en Cataluña está prohibido el castellano y no se escucha a quién analiza el buen entendimiento existente, por ejemplo, en el mundo del teatro. Los brotes verdes no llaman la atención, mientras que se da altavoz a cualquier agorero malintencionado. La banalización de las percepciones, hoy tan en boga, deja el terreno abonado a demagogos y mesías.
Diariocrítico de Catalunya entiendo que puede ser portavoz de los que cargan con el sufrimiento de la lucidez y la cruz de la inalcanzable ecuanimidad ante los múltiples problemas existentes, el de Cataluña-España entre ellos. El instrumento digital podrá ser su voz, pero ¿dónde estarán los oídos? Están ahí. Seguro. Es preciso creerlo para mantener la ilusión.