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Mompox vivió una Semana Santa con ‘aroma’ español

Mompox vivió una Semana Santa con ‘aroma’ español

lunes 25 de abril de 2011, 09:13h

El pueblo de Santa Cruz de Mompox, ubicado en una isla del río Magdalena, vivió con fervor litúrgico y mucha tradición española la Semana Santa. Una multitud de hombres, que encarnaban al ‘nazareno’, recorrieron el domingo las calles de la población, las cuales aún conservan siete iglesias coloniales que se erigen como testigo de la conservación de las costumbres sevillanas que se instauraron hace más de cuatro siglos.

“Es una costumbre cultural del sur de España, sobre todo sevillana; los españoles que fundaron la ciudad en 1540 trajeron toda la tradición de la fe cristiana y hacia 1564 se celebró la primera Semana Santa en Mompox y desde entonces ininterrumpidamente hasta hoy”, explicó el historiador Oscar Arquez Van-Strahlen. Una de las características que hace especial a la Semana Santa momposina son los gruesos armazones de madera con representaciones bíblicas, que son cargados en hombros por los ‘nazarenos’ quienes marchan “en un armónico bamboleo lateral, lo que hace que un recorrido de escasas cuatro cuadras se haga durante siete horas”, indicó el historiador. Así se representa “la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo”, agrega Arquez Van-Strahlen, quien detalla que los nazarenos son “gente humilde, campesinos, artesanos, orfebres, hombres del común que, juntándose con profesionales e intelectuales, cumplen ese sagrado pacto de cargar el Santo para cumplir una promesa por un favor recibido”. El historiador recuerda que fue el fallecido sociólogo Orlando Fals Borda quien definió la Semana Santa momposina como “democrática y popular”. Durante la cuaresma, cada viernes se realiza el vía crucis y con el sexto llega una procesión única denominada ‘paso robado’, que escenifica el momento en que los agustinos roban el paso en el templo de San Francisco. “Eso generó controversia y disputas”, afirma este profesor de Historia, al matizar que fue la intervención conciliadora de los dominicos la que permitió un acuerdo entre agustinos y franciscanos para que se celebre hasta hoy esta tradición. Los días más importantes son los jueves y viernes santo, cuando en distintas procesiones se representan la negación del apóstol Pedro, el beso de Judas, la flagelación y coronación con espinas, Jesús ante Herodes, Jesús ante Pilatos, el calvario y la oración en el Huerto de los Olivos. En la procesión del Santo Sepulcro se pasea por las calles de Mompox un féretro de nogal pintado de dorado y adornado con finos grabados que simbolizan desde el martirio de Jesús hasta su salvación, acompañado de la Virgen de la Soledad, una estatua cuyo rostro de plomo revela facciones españolas y data del siglo XVIII. Además, los momposinos acuden estos días en masa al cementerio para visitar a sus muertos, con velas iluminan las tumbas que engalanan con flores y ofrecen a los difuntos una serenata que interpreta tristes y solemnes melodías. Durante las marchas, centenares de fieles y turistas se agolpan a lado y lado de las estrechas callejuelas para contemplar las procesiones, en las que los ‘nazarenos’ pagan lo que a lo largo de su vida han prometido. Según Arquez Van-Strahlen, este fervor “obedece a la profunda influencia de la iglesia católica durante todo el proceso de colonización hispánica en América”. Mompox cuenta en su casco urbano con cerca de 22 mil habitantes; la arquitectura colonial está presente en sus grandes casonas y en sus siete iglesias, entre ellas, la de Santa Bárbara, que dispone de un balcón sobre una torre vigilada por cuatro cabezas de león. Pese a ser un baluarte histórico de Colombia, Mompox está hoy en el olvido gubernamental, sin apenas vías de comunicación y escasos servicios básicos; su débil economía se basa en los cultivos de maíz, yuca, cítricos, tabaco y hortalizas, así como en la ganadería y la orfebrería. Según Arquez Van-Strahlen, este pueblo “llegó a ser después de Cartagena de Indias la ciudad más importante en el Caribe colombiano y tal vez la tercera, después de Santa Fe, del Nuevo Reino de Granada”. La decadencia llegó con el cambio del curso del Magdalena y después de que este gran río dejara de ser una vía principal para el comercio en Colombia. Mompox se encuentra además en una zona vulnerable a las inundaciones por las crecidas del Magdalena. Tras superar una importante inundación el pasado diciembre, que por fortuna no afectó a su centro histórico, los momposinos celebran este año, como siempre, su Semana Santa con fervor y 'aroma' español.
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