En campaña: la altura del debate
jueves 12 de mayo de 2011, 09:18h
“Estupenda, así ganarás en los mítines” decía el papelito que Bono, presidente del Congreso, envió a Carme Chacón en el pleno del martes.
Rajoy dice en Galicia “Zapatero ha hecho los mayores recortes de la historia” y Zapatero responde en Santander que “Miente como un bellaco el que diga que hemos hecho recortes”. Ceteris paribus.
Dejemos a Bono para el final y empecemos con los dos superhéroes hispanos. Si realmente Zapatero ha hecho los mayores recortes de la historia Rajoy está obligado a demostrarlo con datos y números. Y no tendría que ser difícil, bastaría con señalar los segundos mayores recortes de la historia y compararlos con los de Zapatero. De esta forma los electores veríamos que, efectivamente, Zapatero ha hecho lo que Rajoy denuncia.
Cuando Zapatero responde que miente como un bellaco quien diga que ha hecho recortes, sería igualmente fácil demostrarlo: bastaría con presentar los presupuestos sociales antes de 2007 y los vigentes y así todos veríamos con meridiana claridad si miente uno o el otro. Pero ni son capaces ni nosotros se lo exigimos.
Los incondicionales del PP repetirán tonantes la chorrada de su líder y los entregados del PSOE corearán resonantes la del suyo y ninguno demostrará sus palabras. El resultado es un debate sin nivel, un diálogo de sordos que sería inaceptable en alumnos de primer curso de oratoria pero que nosotros, el electorado, la ciudadanía, los contribuyentes de España aceptamos sin rechistar.
Tenemos que elevar el debate, tenemos que exigir que sostengan con argumentos sus aseveraciones. Quedarnos en la fe en estos temas es ser torpe y mal ciudadano. Empecemos por no aceptarlo en nuestras charlas cotidianas porque el cáncer del debate vacío llega a todo: los políticos no argumentan, dan consignas; los periodistas no preguntan, pasan el cepillo; los expertos no enseñan, se venden.
Los debates políticos son una estafa con monólogos sustentados en la fe del carbonero de las respectivas feligresías y que gana quien dice el mayor número de ingeniosidades, así sean solamente sandeces: Un bobo en Manresa ha dicho hoy (ayer) que si él gana echará a los inmigrantes de su término municipal, tengan o no papeles. ¡Y le han aplaudido muchísimo!
El director de La Razón, Francisco Marhuenda, ha dicho hoy en TVE que si Grecia no paga y exige una quita del 50%, lo que tenemos que hacer en España es una quita semejante y dejar de pagar lo que debemos. ¿Y con este nivel dirige un periódico de tanto peso social? A su lado José Mª Calleja la emprende con los mercados y remata diciendo que ni entiende ni sabe qué son los mercados, ¿entonces cómo puede hacer una crítica sobre ellos? Y Fernando Onega, con su buen tono habitual, ha hecho un análisis huero sobre el sistema económico y la actual crisis –claro que lo ha lavado con el detergente de la modestia diciendo que él no es más que un aldeano (sic) y que por eso no profundiza más- y al final en lo único que se han puesto de acuerdo los tres citados es en que no entienden nada de economía “porque son de letras”, como si ser de letras equivaliera a una justificación plausible.
Pues si no entienden de economía, no hablen de economía. O estudien, que no es tan difícil la cosa, leñe, porque entre todos la matamos y ella sola se murió, me refiero a la prensa libre, a la información veraz, al control de la democracia en definitiva. Si el debate sigue a ras de suelo y nosotros seguimos permitiéndolo, nos convertiremos en una sociedad inmadura.
Están tan confiados en nuestra credulidad que Bono se da el lujo de escribir en un papel que Chacón “ganará en los mítines” por lo bien que viste. Ya empiezan a no importar tampoco las consignas sin razonar; empieza a bastar una chaqueta de cuero y unas botas de diseño italiano para que la candidata más hermética y refractaria a la prensa del elenco gane las primarias.
Estamos en campaña electoral. No dejemos que sea solo la quincena de rebajas de El Corte Inglés en la que los politicastros se limiten a dorarnos la píldora. Exijamos nivel en el debate, exijamos que respondan a las preguntas difíciles, exijamos que demuestren sus afirmaciones con datos fehacientes que podamos analizar en los medios.
Basta de palabras vacías, basta de fe en ellas.
Decía Tennyson que hay más fe en una honrada duda que en todas las creencias ciegas. Pues eso.
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