En respuesta a una interpelación urgente presentada por la diputada de BNG, Olaia Fernández Dávila, la ministra reconoció que en las dos últimas campañas se ha observado un aumento de los precios "justificado por el desajuste entre producción y consumo", sobre todo a causa de países emergentes como Brasil, Rusia y China, y puntualizó que las condiciones climáticas adversas han afectado a las grandes zonas de producción.
Por biocombustibles se hace referencia a dos tipos de combustibles: el bioetanol, que utiliza principalmente el maíz como materia prima, y el biodiéseles, que recurre a la soja y la grasa animal para su producción.
Asimismo, advirtió que a estos factores se han sumado las expectativas generadas por al irrupción en los mercados agrarios de agentes financieros ajenos al sector agroalimentario.
Espinosa recalcó la importancia de la apuesta por estas energías en el marco de los compromisos internacionales adquiridos por el Protocolo de Kyoto y señaló su impacto positivo con el incrementó de superficies de cultivo ligado a la evolución de los precios del petróleo.
"El precio de los combustibles podría llegar a ser un elemento más de distorsión en los precios de los cereales por las expectativas de futuros que pueda crear" reconoció Espinosa, que sin embargo insistió en que por ahora no han tenido un efecto real en los mercados a nivel mundial.