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El país se encuentra conmocionado

Pakistan en vilo luego de asesinato de Bhutto

Pakistan en vilo luego de asesinato de Bhutto

viernes 28 de diciembre de 2007, 14:27h
Actualizado: 02 de enero de 2008, 14:16h
La ex primera ministra de Pakistán y líder de la oposición Benazir Bhutto fue asesinada ayer durante un mitin por un suicida que luego de balearla en el cuello hizo estallar una carga explosiva que mató a otras 20 personas.

El hecho sembró incertidumbre en el futuro político del país, cuando faltan 10 días para unas cruciales elecciones generales.

“Toda mi familia se sacrificó” por la democracia en Pakistán, dijo este jueves en su último discurso, minutos antes de fallecer en Rawalpindi, cercana a Islamabad.

El fallecimiento deja al país sin la principal figura de la oposición y candidata favorita a encabezar el futuro Gobierno en este periodo de “transición a la plena democracia”, como lo describió el presidente Pervez Musharraf.

También quita a Estados Unidos una de sus aliadas. La muerte supone un serio “revés” para la política estadounidense, que pasó meses de este año tratando de forjar un acuerdo para que la líder y su acérrimo rival Musharraf compartieran el poder.

La dos veces Primera Ministra (1988-1990 y 1993-96) y jefa del Partido Popular (PPP) había retornado a Pakistán hace 71 días, tras ocho años y medio en el exilio y después de alcanzar un pacto de reparto de poderes con Musharraf bajo presión de Estados Unidos.

En virtud de ese acuerdo, el general fue reelegido Presidente sin oposición del partido de Bhutto y cedió el mando del Ejército.

La líder, a cambio, consiguió que se cerraran los casos abiertos por presunta corrupción durante su Gobierno y una enmienda a la Constitución —pendiente de aprobación por el futuro Parlamento— que le permitiría encabezar el Ejecutivo por tercera vez.

Washington creyó que el regreso de Bhutto a Pakistán en octubre era la mejor manera para garantizar un Gobierno más representativo. Musharraf, por su parte, ofrecía a los ojos de Washington la estabilidad necesaria en un frágil estado nuclear con una fuerte presencia de radicales islámicos.

Pero la posibilidad de un pacto entre los dos jefes políticos se desvaneció después de que el Presidente decretara el estado de excepción en noviembre, lo que llevó a Bhutto a pedir su dimisión y a descartar cualquier acuerdo con el general. Incluso Benazir fue arrestada en su domicilio por algunas horas el 11 de noviembre por convocar al pueblo a marchar contra el estado de excepción.

Las ilusiones que muchos paquistaníes depositaron en la mujer —que se presentó como la “salvadora” de la democracia en Pakistán pese a su pacto con el mismo hombre al que repudió como “dictador”— se convirtieron ayer en desolación, rabia e impotencia.

El atentado de este jueves sembró el caos en Rawalpindi y desató incidentes de violencia en varias ciudades del país en los que murieron 14 ciudadanos.

En un discurso por televisión, Musharraf pidió calma a los paquistaníes y su apoyo para acabar con la ola de atentados que azota el país. El Presidente, quien acababa de encabezar una reunión de emergencia, no aludió en su mensaje a los comicios legislativos del 8 de enero, en medio de intensos rumores de que los suspendería.

El otro líder de la oposición, el también ex primer ministro Nawaz Sharif, consideró ayer que celebrar las elecciones generales en estas circunstancias “carece de sentido” y anunció que su partido, la Liga Musulmana de Pakistán-N (PML-N), las boicoteará.

“Unas elecciones libres y justas son imposibles con Musharraf”, dijo Sharif en conferencia en Rawalpindi, y conminó al Presidente a dimitir para “salvar Pakistán”.

El líder de la PML-N no sólo responsabilizó al general de la muerte de Bhutto por no haberle garantizado la protección necesaria, sino que lo acusó de haber diseñado un “plan” para acabar con la vida de la ex Primera Ministra.

La política dijo en noviembre que el primer atentado contra ella, que causó 147 muertos en Karachi el 18 de octubre, el mismo día de su regreso, no habría sido posible “sin el consentimiento de Musharraf”. La principal activista de derechos humanos del país, Asma Jahangir, expuso su desesperanza por el destino de Pakistán que, en su opinión, no tendrá salvación mientras el Ejército no deje de interferir en la política.

La bolsa queda en números rojos

La Bolsa de Nueva York cerró ayer con sus principales indicadores en rojo, arrastrada por la preocupación de los inversores por la estabilidad política en Pakistán, tras el asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto y por la mala marcha de las acciones de las financieras.

El asesinato de Bhutto puede aumentar la tensión en la esfera internacional, lo que inquietó a los inversores por el efecto que eso pudiera tener en el crecimiento de la economía mundial.

La mayoría de los mercados de América Latina cerró también con pérdidas, afectados por las caídas en Wall Street a causa del atentado.

Una mujer marcada por la política

Benazir Bhutto era hija del presidente musulmán suní Ali Bhutto y se afilió al Partido Popular de Pakistán, fundado por su padre en 1967, cuando tenía 14 años.

Desde muy joven sintió la vocación política y, pese a ser mujer y vivir en un país musulmán, se preparó para llegar a las más altas instancias de su país. Estudió Ciencias Políticas en las universidades de Harvard (EEUU) y de Oxford (Gran Bretaña).

Tras la muerte de su padre, a manos del dictador paquistaní Zia ul-Haq, en 1979, ella y sus dos hermanos varones entraron en política. Uno de los hermanos, Shawanaz Khan, murió envenenado durante su exilio en Cannes, el 18 de julio de 1985. El otro, Murtaza, líder de una facción escindida del PPP, falleció en un tiroteo con la Policía el 20 de septiembre de 1996.

Encabezó dos gobiernos (1988-90 y 1993-96) pero no logró completar ninguno, acosada por acusaciones de corrupción, de las que escapó optando por el exilio a principios de 1999.

Tras ocho años y medio de exilio voluntario, retornó a su país el 18 de octubre de 2007.

Condena internacional al atentado

El asesinato ha provocado una condena internacional. Aquí algunas declaraciones de líderes.

Ban Ki-Moon, secretario general de la ONU. “Condeno fuertemente este atroz crimen y llamo a que los autores sean llevados ante la justicia lo más pronto posible”.

Pervez Musharraf, presidente de Pakistán. “Este acto cruel es el trabajo de esos terroristas que estamos combatiendo. La mayor amenaza para esta nación son estos terroristas. Pido la unión y el apoyo de la nación. No descansaremos hasta erradicarlos”.

George W. Bush, presidente de EEUU. “Estados Unidos condena enérgicamente este acto cobarde cometido por asesinos extremistas que están intentado minar la democracia paquistaní”.

Gordon Brown, primer ministro británico. “Ella arriesgó su vida en un intento de conseguir democracia para Pakistán y ha sido asesinada por cobardes que temen a la democracia”.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile. “Repudio un hecho de esa naturaleza, donde la violencia política puede llegar al asesinato de una líder opositora y de un grupo de personas”.

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