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El Libro de la Revelación

El Libro de la Revelación

viernes 28 de diciembre de 2007, 15:38h
Actualizado: 31 de diciembre de 2007, 17:40h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.
Hoy, aunque sea el Día de los Inocentes (para algunos, como el malvado del Vilariño, en realidad, es la festividad de San Herodes, aquel pedagogo infantil tan incomprendido que sabía cómo tratar a los niños en origen), se celebra el último Consejo de Ministros de este año 2007. Y parece ser que este encuentro de la Junta de Capataces y Mayorales del Reino de España, tiene unas características especiales.

Porque, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y zapateados niños y niñas que me leéis, según me han contado mis correveidiles de cabecera, se va a producir la manifestación de ZetaPé en toda su gloria y majestad. El presidente del Gobierno, hoy se manifiesta con el Libro de la Revelación. Que a los ministros y ministras les ha tocado un tocho de trescientas y pico de páginas, donde se recoge todo lo realizado en esta legislatura. YT se supone que no sólo se lo van a tener que leer, sino que, además, deberán aprendérselo de memoria, talmente como si fuese un catecismo laico o el texto de Educación para la Ciudadanía.

Rodríguez Zapatero está en fase profética, pero con moviola retroversa. Vamos, que se descuelga en su libro con un prólogo escrito por él, seguido del decálogo de los diez puntos más importantes de los logros de la legislatura y, para finalizar, un larguísimo apéndice con el balance de realizaciones de todos y cada uno de los ministerios.

¡Veo, veo!, dirá el presidente. ¿Qué ves?, interrogarán a coro los ministros y ministras. Una cosita, seguirá ZetaPé. Y luego, la lectura, alternándose como en los coros monásticos, del texto revelado. Para finalizar con María Teresa Fernández de la Vega, diciendo eso de “Palabra del presidente” y los ministros/as respondiendo “Te alabamos, ZetaPé”. Todo dentro de esa liturgia laico-gubernamental, con sus toquecitos de tenida masónica.

Sí, pequeñines/as míos/as, La Moncloa es como el nuevo Sinaí, aquel monte en el que Moisés recibió las tablas de la Ley, o, cuanto menos, como aquella cueva de la isla de Patmos, en cuyo interior, mediante un sueño, Juan recibió la Revelación que plasmó en el Libro del Apocalipsis. O sea, que el libro anda entre los Diez Mandamientos y el la revelación sobre el Fin de los Tiempos, aunque por la vía modesta. Porque ZetaPé, evidentemente, anuncia el fin de los tiempos de su primera legislatura, que para el Fin del Mundo, aún faltan varios telediarios. O sea, tú, que ni siquiera se espera para el próximo 9 de marzo la llegada del Anticristo, como andan anunciado por España adelante los acólitos de Marianito Rajoy.

Tras la aparición del Libro de la Revelación, uno se imagina a Pepiño Blanco, el secretario de Organización del PSOE, en trance y hábito de peregrino compostelano, recorriendo carreteras, senderos, viales y caminos, mientras recita eso de “Preparad los caminos del señor… Del señor Rodríguez Zapatero”. Y todo el socialisterío patrio, con espíritu de humildad y un corazón contrito, respondiendo: “Porque son tuyos por siempre, el Reino, el Poder y la Gloria”. Vamos, que de aquí a marzo, aún sonará resonando eso de “¡Gloria a ZetaPé en las alturas! Y en España, cargos para los sociatas”. Eso sí, así en la Tierra como en el Cielo.
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