Sólo setenta de los más de 1.200 alumnos del Colegio Sagrado Corazón, que sufrió el derrumbe de su azotea el 25 de diciembre, volverán a las clases a tiempo tras las vacaciones de Navidad. El resto lo hará dentro de una semana, ya que no ha dado tiempo a adecuar el centro en el que se instalarán, y por separado, ya que los alumnos de Primaria acudirán a un colegio de La Moraleja.
Tal y como comunicaron a Madridiario fuentes de la Consejería de Educación, a pesar de los esfuerzos no ha sido posible habilitar todas las aulas del colegio público Miguel Hernández de Aluche, por lo que los 70 alumnos de Bachillerato que preparan la selectividad comenzarán de forma provisional en dos aulas cedidas por la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), situadas en un edificio a escasos metros del Sagrado Corazón.
Sin embargo, el lunes 14 volverán a cambiar de ubicación, pues proseguirán el curso en el Miguel Hernández, donde se les unirán los alumnos del otro curso de Bachiller y los de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
Infantil y Primaria
Tampoco ha sido posible, como quería la congregación, tener listas las aulas prefabricadas para los alumnos de Infantil que se iban a instalar en el Colegio de las Religiosas del Sagrado Corazón, próximo al centro cerrado por el derrumbe. Por ello, también volverán a las aulas con una semana de retraso.
Los niños de Primaria, que en principio también iban a acudir al centro de Aluche, darán clase hasta que puedan volver al Sagrado Corazón en el Colegio Highlands de La Moraleja, ya que según Guillermo Maylín, hermano superior provincial, el Miguel Hernández “está en una barriada y tiene muchos graffitis”, lo que podría causar un gran “impacto” a los pequeños.
Inspección del Ayuntamiento
Respecto a la situación del edificio del Sagrado Corazón de la calle Alfonso XIII, los técnicos del Ayuntamiento de Madrid deben realizar una inspección de seguridad exhaustiva después de que el primer informe no garantizase la seguridad al encontrarse fisuras en varios pilares.
Tras la misma, la dirección del colegio deberá acometer las reformas necesarias en su estructura y pasar un nuevo control antes de que el centro vuelva a funcionar, lo que podría dilatarse hasta el verano de este año.