El canciller alemán, Friedrich Merz, ha anunciado este viernes que ha comenzado los contactos con el presidente francés, Emmanuel Macron, para estudiar una disuasión nuclear conjunta en Europa, en un contexto internacional que ha calificado como el fin del orden global tal y como lo conocíamos.
Durante el discurso inaugural de la Conferencia de Seguridad de Múnich, Merz ha indicado que ha mantenido "primeras conversaciones" con el mandatario francés sobre un posible paraguas nuclear europeo, aunque ha remarcado que Alemania continuará actuando "estrictamente dentro de sus obligaciones legales" dentro del marco de su participación en la OTAN.
El canciller ha remarcado que Berlín no va a permitir que se consoliden en el continente distintos niveles de protección. "No aceptaremos que surjan zonas con diferentes estándares de seguridad en Europa", ha dicho, haciendo referencia a la necesidad de reforzar la cohesión estratégica ante un entorno geopolítico cada vez más inestable.
Adiós al "orden basado en reglas"
En su intervención, Merz ha alertado de que el sistema internacional basado en reglas atraviesa una transformación estructural. "Ese orden, por imperfecto que fuera incluso en sus mejores momentos, ya no existe en la forma que conocíamos", ha afirmado, al tiempo que ha pedido redefinir la relación transatlántica en una etapa marcada por la rivalidad entre grandes potencias.
En ese sentido, ha querido hacer un llamamiento a "reparar y revitalizar la confianza" entre Europa y Estados Unidos, y ha advertido de que Washington tampoco puede afrontar en solitario los desafíos globales. "En la era de la competencia entre potencias, incluso Estados Unidos no será lo suficientemente fuerte si actúa solo", ha mantenido, destacando que la pertenencia a la OTAN es una ventaja estratégica tanto para Europa como para EEUU.
El discurso del canciller ha dejado claro la creciente voluntad europea de ganar margen de autonomía estratégica después de un año de tensiones sin precedentes en las relaciones transatlánticas, marcadas por decisiones unilaterales de Trump y su Gobierno en materia comercial y de seguridad.
Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ha admitido antes de su llegada a Múnich que la relación pasa por "un momento definitorio" en un mundo que está cambiando con rapidez, aunque ha tenido un tono más conciliador que el mostrado el año anterior por el entonces vicepresidente JD Vance en este mismo foro.
Múltiples frentes abiertos
La conferencia de este año ha tenido como fondo un escenario dominado por varios conflictos abiertos, desde la guerra en Ucrania hasta las crisis en Oriente Medio y África, y con un debate cada vez más agudo sobre el papel que debe asumir Europa en su propia defensa.
Merz no ha querido admitir la idea de una fractura ideológica con Washington, aunque sí que ha marcado distancias con planteamientos proteccionistas y con determinadas corrientes políticas estadounidenses. "Nadie gana con un conflicto entre viejos aliados", ha dicho, y ha subrayado que el objetivo debe ser mantener la alianza atlántica sobre nuevas bases de confianza y corresponsabilidad.