jueves 25 de enero de 2007, 20:59h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
El actual director general de Tráfico, Pere Navarro –persona sensata, por lo general— acaba de sucumbir al afán prohibicionista que, dentro del apartado del buenismo integral, parece ser como la seña de identidad del actual gobierno. Empeñado, más en la represión que en la pedagogía de la seguridad vial, arremetía ayer en Santiago de Compostela contra los GPS instalados a bordo de los automóviles.
De momento, Navarro recomienda –ya veremos cuánto tarda en iniciar una contundente acción ejecutiva—que se realice la programación y el manejo de los navegadores con el coche parado. Alega como causa (¿será dogma de fe?) que el uso de los GPS con el coche en marcha es un “elemento de distracción” y uno de los factores que influyen en los accidentes con salida de la calzada. Claro que el director general de Tráfico, además, no hace mención a la circunstancia de que la mayor parte de estos aparatos, en su memoria, albergan de serie la posición de todos los radares fijos de la red viaria española. Cosa, por otra parte, absolutamente legal ya que es la propia DGT la que publica la lista de sus ubicaciones respectivas.
Y aquí, el columnista –que carece de permiso de conducir, pero es usuario habitual por mar y aire de tan útiles instrumentos—se queda con una rotunda sensación de alucine. Porque, puestos a meterse en berenjenales, las radios, los cedés y, por descontado, los indicadores de velocidad, régimen del motor, relojes, aforadores de combustible y termómetros son, desde la peculiar óptica de Pere Navarro, otros tantos elementos de distracción. Eso, naturalmente, por no hablar del acompañante del conductor, tanto por su lenguaje oral o, llegado el caso, el corporal.
El mensaje ya está lanzado. Ocurrió antes con los teléfonos móviles, puede ocurrir con los GPS. Eso sí, la Administración de la que forma parte la DGT, de recolocar señales, suprimir los letales guardamiedos, y de mantener el firme de carreteras en buen estado, pues como que rotundamente no.
En su escalada prohibicionista a Elena Salgado, ministra de Sanidad, le está saliendo un duro competidor en la persona de Pere Navarro, director general de Tráfico. Ya sólo le falta entrar a saco paco en, por ejemplo, el trayecto por tierras españolas del próximo rally a Dakar. Los pilotos de camiones, automóviles y motos, por supuesto, utilizan GPS. Sí, ya sé que es una idea descabellada, pero seguro que, a poco que le dejen, Navarro la asume como propia.