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OPINION/Víctor Gijón

El PP se olvida de Corocota y Laro

El PP se olvida de Corocota y Laro

jueves 30 de octubre de 2008, 13:49h
Actualizado: 31 de octubre de 2008, 13:33h
La oposición del PP tiene, como el calendario, estaciones. En la de otoño-invierno toca presupuestos y nada más que presupuestos, así se caiga el cielo sobre nuestras cabezas, como temía Asterix y Obelix.
Por cierto que si la temporada hubiera sido verano-primavera, a lo mejor los populares habrían puesto el grito en el cielo por el reciente derrumbe de nuestros más queridos mitos: Corocota y Laro, tan falsos, dicen, como los personajes creados por Goscinny y Uderzo. Lo que no cambia, por encima de modas y estaciones, son los modos y maneras de hacer oposición, caracterizadas por el insulto, la descalificación y casi siempre desde fuera de las instituciones, como si fueran un partido extraparlamentario.

El desprecio por las instituciones, o la ignorancia, llevó al ex presidente de Cantabria y actual diputado al Congreso, José Joaquín Martínez Sieso, a equivocarse de comisión y compareciente en el debate de los Presupuestos Generales del Estado. Ignacio Diego, presidente regional del PP y líder parlamentario, rehuyó su presencia en el Parlamento precisamente en el debate de una interpelación de su grupo parlamentario sobre los presupuestos del Estado y que él mismo había presentado ante los medios de comunicación. Cierto que no es el único diputado del PP que hace novillos, pero las ausencias del diputado-alcalde, Iñigo de la Serna, por ejemplo, pueden tener como justificación sus tareas en la ciudad, mientras que Diego, como se dice coloquialmente, no tiene otra vaca que cuidar.

El PP intenta llenar el vacío de su actividad en las instituciones con una presencia constante y machacona en los medios de comunicación. Los dos periódicos de la derecha regional, El Mundo y El Diario Montañés parecen competir para ver quien saca más y a más dirigentes populares. Otra cosa es que haya originalidad o lógica en los planteamientos. Pero el papel lo aguanta todo, incluso que dos más dos no sean cuatro. Entiendo que el PP intente presentar su pasado como esplendoroso en contra de los datos que avalan que no sólo el Gobierno Aznar no tuvo en cuenta a nuestra Comunidad Autónoma, sino que el PP cántabro se plegó a sus designios de olvido. Puede ser sólo anecdótico, pero en ocho años de Aznar al frente del Gobierno, Sieso acudió dos veces a la Moncloa y Revilla, con Zapatero al frente del Gobierno, ya lo ha hecho en cinco ocasiones.

Aún con todo puedo entender que la oposición del PP abra el debate sobre quien trata mejor a Cantabria: si el actual Gobierno socialista o el que le precedió y que era de su misma cuerda. Incluso es comprensible que cada una de las partes utilice para el debate aquellas cifras que le son más favorables y facilitan su argumentario. Pero lo que no es de recibo es que se introduzcan mentiras y, adsemás, se sustenten con insultos. Tampoco es asumible la manipulación pública de sentimientos con argumentos demagógicos, de resultados imprevisibles, pero en ningún caso positivos. Esparcir mierda, con perdón, sobre personas e instituciones sin aportar prueba alguna que sostenga las insinuaciones y maledicencias, no tienen un pasar. Es más. si quienes practican tan mal estilo no fueran políticos, que parecen tener bula judicial mientras se muerdan entre ellos, muchas de las cosas que se dicen terminarían en los tribunales y con condenas por difamación. Y con razón. Pongamos que hablo del pluricondenado Federico Jiménez Losantos.

Mientras el Gobierno de Cantabria intenta paliar en lo posible los efectos de la crisis económica con medidas que inyecten liquidez a empresarios y particulares, caso del acuerdo alcanzado entre bancos y cajas con el Ejecutivo para adelantar subvenciones y contratos, que anunció esta semana el consejero de Economía, Ángel Agudo, el PP ofrece como solución que se derogue el Plan de Gobernanza. Según los populares dicho Plan es el responsable de que haya más parados en Cantabria, mientras que el PP nacional no está tan imaginativo y echa la culpa directamente a Zapatero.

Rajoy
y Cospedal han puesto el grito en el cielo por los últimos datos de la EPA, que incrementan el paro en España en un 9,12% en el tercer trimestre del año. Es el fin, la hecatombe… Y el responsable es Zapatero por mentir a los españoles sobre la crisis. Si fueran coherentes los populares le echarían la culpa también al electorado, tan estúpido como para creerse las mentiras del presidente del Gobierno en lugar de hacerles caso a ellos y haberles dado la mayoría para gobernar España. Pero según el PP cántabro los datos de la EPA, sobre los que su partido en el ámbito nacional basa su ataque a Zapatero, no valen ni el papel en el que están escritos. ¿Por qué? Pues porque en Cantabria el paro no aumenta, sino que desciende en el 9,05% puntos. Para el PP si la realidad desmiente sus apocalípticas predicciones, pues neguemos la realidad.

No es el único intento de esta semana de llamar imbéciles a los ciudadanos. El PP cántabro, su presidente Diego, bien porque leyó de prisa y corriendo las declaraciones de Revilla al salir de la Moncloa, bien porque ya tenía preparada la respuesta, incluso antes de que se celebrará la entrevista, anunció una enmienda para mantener vivo el convenio del Hospital Valdecilla. Es condición imprescindible para tener opción de negociar con el Gobierno central el pago total del desfase presupuestario de las obras del refundado hospital cántabro. Con tan mala fortuna para el PP que el Grupo Socialista ya tenía preparada la enmienda. Pero Diego, ni corto ni perezoso, anuncia otra modificación, y no para seguir negociando el convenio, sino para que, saltándose pasos intermedios, el Gobierno de la nación pague el total del déficit provocado por el chapucero proyecto de remodelación de Valdecilla. Por cierto que hasta ayer ese desfase era de cien millones de euros, pero el PP lo eleva ahora a 130. ¿Será por aquello del automático encarecimiento del 20% que se daba en todas las obras adjudicadas por el PP, casi como si se tratara de un impuesto…? ¿O tal vez lo era, pero ‘revolucionario’?

En otro orden de demagogias están las manifestaciones. Sacar a la calle a los vecinos para que, en el altar de la democracia directa, digan lo que piensan de determinados asuntos. Antes era la izquierda quien lo hacía, pero de un tiempo a esta parte suele ser la derecha, y siempre la más extrema, la que recurre a la calle para entablar batallas políticas. Lo ha hecho esta fin de semana en Castro Urdiales, con el PP y un tránsfuga a la cabeza, y amenaza con hacerlo en Santander si la Autoridad Portuaria se niega a bailar a dos y sigue insistiendo en la participación de todas las partes implicadas en diseñar el futuro del frente marítimo. También hubo manifestación en Reinosa, pero ésta tiene una lectura pelin diferente.

Lo que está ocurriendo en Castro es una vergüenza nacional. Que un tránsfuga procesado por prevaricación siga al frente de la alcaldía demuestra lo enferma que está la democracia en esa localidad cántabra. Que lo haga con el apoyo de otros tránsfugas, los ex socialistas de AxC, tiene su lógica. Pero que todo el entramado se sostenga gracias al PP, es una indecencia política. Un PP que este sábado contó con cientos de militantes y simpatizantes de municipios ajenos a Castro Urdiales para engordar la concentración de protesta por el supuesto olvido del Gobierno regional de la villa castreña. Días antes Diego afirmaba estar dispuesto a escuchar ofertas para hacer gobernable el Castro que él hizo ingobernable dando la alcaldía a un tránsfuga de libro. Para devolver a ese municipio la democracia el PP lo tiene muy fácil: retirar el apoyo de sus concejales a un alcalde ilegítimo y multiprocesado por la justicia. Y de paso no seguir forzando a los medios de comunicación afines para que convoquen manifestaciones como la del pasado sábado.

En cuando a la marcha en Reinosa en defensa de un Hospital digno cuando las obras del centro ya están prácticamente terminadas parece un poco exagerada y, además, induce a confusión. Porque en realidad la marcha de UGT y CC OO lo que solicita es conocer las dotaciones que tendrá el Hospital Tres Mares y sobre las que la consejería de Sanidad mantiene total mutismo. Existe una mesa de diálogo en la que están sindicatos y Gobierno y donde se analizan todas las cuestiones relacionadas con Reinosa y Campoo. No parece, por tanto, que no haya cauces para obtener la información que los campurrianos demandan. En este caso los sindicatos parecen haberse dejado llevar por las prisas y la demagogia del PP, que nunca tuvo verdadera intención de hacer en la capital de Campoo mas que un ambulatorio grande. Y sólo cuando no tuvo más remedio que renunciar a su plan de seguir favoreciendo a un clínica privada aceptó el nuevo hospital. Pero desde entonces nunca ha dejado de poner piedras en el camino.
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