Zapatero intervino este jueves en la primera sesión plenaria de la Cumbre Iberoamericana, donde insistió en la
"imprescindible revisión del sistema financiero internacional", perturbado por "
el mito de la desregulación". Esa reforma, insistió, debe incorporar mecanismos de control y transparencia que permitan prevenir crisis como la actual.
Bajo su punto de vista, el sistema financiero debe ser "
un instrumento útil al servicio de la economía real, de la economía productiva y no al servicio de la especulación, del afán ilimitado de obtener beneficios, de la avaricia y de la ausencia de responsabilidad social con el conjunto de los países".
Para hacer frente a esta situación, apostó por redefinir el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) para que intensifique su función
"preventiva", "
garantizando un nivel suficiente de transparencia en los mercados, asegurando la coordinación entre las diversas supervisiones nacionales y posibilitando la inyección de liquidez para impulsar la reactivación económica".
Este nuevo orden financiero internacional debe contemplar, a su juicio,
"la nueva realidad geopolítica actual". Zapatero reconoció que las economías iberoamericanas se enfrentan a esta crisis
"en mejores condiciones que en otras ocasiones" y defendió que la "
voz y la contribución de la Comunidad Iberoamericana" -que agrupa a 22 países- se hagan presentes
"en este contexto internacional" de reformas del sistema financiero.
En su opinión, los países iberoamericanos
"deben hacer valer el enorme potencial que representa" su "
convergencia de principios y valores para propiciar una respuesta coordinada" de la comunidad internacional que vaya en la dirección de tener en cuenta las necesidades de todos, de los países ricos, pero también de los países emergentes y en vías de desarrollo.
No habrá reducción de la AOD
Zapatero no olvidó hacer mención al compromiso de España con la reducción y el desarrollo de América Latina, donde viven 200 millones de pobres, y aseguró que España no va a reducir sus aportaciones hacia el subcontinente, intentando mitigar así los miedos que han podido surgir tras comprobar que en 2007 la ayuda oficial al desarrollo española destinada a Africa superó por primera vez a la dirigida a Iberoamérica.
El objetivo del Gobierno español es mantener esas aportaciones en el futuro en torno a un 40 por ciento para cada una de las áreas mencionadas, según fuentes de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional.
El jefe del Ejecutivo concluyó animando a los líderes iberoamericanos a culminar, en el horizonte de la presidencia española de la UE en el primer semestre de 2010, los acuerdos de asociación entre los Veintisiete con Centroamérica, la Comunidad Andina y MERCOSUR porque, remarcó, son necesarios para que Iberoamérica tenga una "voz fuerte" en la comunidad internacional.