El 74% de los empresarios consultados por la firma Deloitte en su informe de octubre asegura que la situación económica es peor que la del mes pasado. El Índice de Confianza Empresarial se ubicó en 92,3%, en los mismos bajos niveles de septiembre. Además, 94% de los empresarios cree que la crisis financiera mundial afectará a sus negocios y a la economía local. Y siete de cada 10 perciben un escenario menos positivo para la economía nacional en el próximo año.
La desconfianza empresarial parte de un hecho objetivo como primera consecuencia de la recesión mundial: la caída del precio del petróleo.
Pocas semanas atrás, el Gobierno presentó para la aprobación de la Asamblea Constituyente la Pro forma Presupuestaria para 2009, con un cálculo promedio de $85,40 por barril de crudo. No obstante, ahora las previsiones señalan que ese precio no sobrepasará los $55.
Ante esas circunstancias, los empresarios señalan entre las urgencias prioritarias reducir el gasto público, disminuir y focalizar los subsidios y fomentar la producción privada.
No obstante, sustenta la desconfianza empresarial la incertidumbre política generada por los cambios legales a través del congresillo y el predominio de los intereses electorales en el Gobierno con miras a los comicios generales para los primeros meses de 2009.
Este contexto político no constituye ambiente propicio para atraer la inversión extranjera ni tampoco para revertir la desconfianza de los empresarios.