Leyla Basagoitia, quien fue despedida de Stanford Group Company en 2002, dijo a una comisión de arbitraje de corredurías que la firma estaba involucrada en un fraude, según un documento publicado en el sitio web de la Autoridad de Regulación de la Industria Financiera (FINRA, por su sigla en inglés).
En el 2003, Basagoitia y Stanford Group Company estaban intentando resolver una disputa por un préstamo a través de un foro de arbitraje manejado por un predecesor de la FINRA.
En ese entonces, Basagoitia dijo al panel de arbitraje que antes de aceptar su posición en la firma ella enfatizó que su intención no era asignar los fondos de sus clientes al banco offshore de Stanford Group, Stanford International Bank, una de las compañías nombradas en la demanda civil del Gobierno.
La mujer sostuvo que la firma estuvo involucrada en un esquema para estafar a sus clientes, donde los primeros inversores recibían un pago con el dinero de los inversores más recientes.
Basagoitia dijo que sus clientes eran principalmente ciudadanos extranjeros en América Latina y que ella creía que las inversiones serían de naturaleza arriesgada, poco apropiadas y no en su beneficio.