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Pedro Gallego, autor de 'La mara al desnudo'

"Hay que evitar que las maras lleguen a España"

lunes 27 de abril de 2009, 16:57h
 Las maras (bandas centroamericanas extremadamente violentas) podrían llegar a España en unos años. Pedro Gallego, autor de 'La mara al desnudo', libro patrocinado por la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior, y Ginso, aconseja aunar esfuerzos para evitar que esto ocurra.
—¿Qué le empujó a escribir ‘La mara al desnudo’?
En un principio fue tan solo interés de tipo profesional. Debido al trabajo que estaba desempeñando en ese momento consideré necesario estudiar este tipo de agrupaciones juveniles violentas. Después, mi interés se tradujo en preocupación ante la posibilidad de que pudieran implantarse en España tal y como estaba sucediendo con las 'bandas latinas'. Todo ello, junto con el ánimo y el apoyo que recibí de Pilar Cernuda y muy especialmente de Carmen Balfagón, directora gerente de la Agencia para la Reeducación y Reinserción del Menor Infractor (ARRMI), dependiente de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior,  me impulsó a escribir este libro.

—¿En qué se diferencian las maras de otras bandas latinas, como los Latin Kings o los Ñetas?
Estamos hablando de cosas muy diferentes. Hoy por hoy no es posible equiparar a los grupos que integran lo que se conoce como 'bandas latinas', es decir, Ñetas, Latin King, Trinitarios o DDP, con las pandillas o maras centroamericanas; concretamente con la Pandilla de la Calle 18 y la Mara Salvatrucha o MS-13. Las diferencias son extremas. Por ejemplo, en las bandas latinas la salida del grupo es mucho menos dificultosa que en las pandillas o maras centroamericanas, en las cuales la salida no autorizada se castiga con la muerte. Normalmente cumplen la amenaza con el objetivo de fortalecer la disciplina interna y cohesionar el grupo.

—Usted sostiene que las maras podrían llegar a España en no mucho tiempo. ¿Hay motivos para alarmarse?
No, pero sí para prevenir la posibilidad de que puedan implantarse estas agrupaciones juveniles de carácter violento con motivo de un posible incremento del flujo migratorio de ciudadanos procedentes de países centroamericanos, fundamentalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador.

—¿Cree que la crisis económica podría acelerar este proceso?
Sí, es más que posible que la crisis económica que estamos padeciendo pueda acelerar el proceso. De hecho, si tomamos como referente las pandillas estadounidenses y entre estas las californianas, que es de donde proceden la Mara Salvatrucha y la pandilla de la Calle 18, podemos apreciar que en los momentos de mayores dificultades económicas es cuando se ha producido una mayor actividad en estos grupos. La mayoría de los extranjeros que se encuentran en nuestro país trabajan en su mayoría en sectores donde más ha incidido la crisis económica, lo que puede traducirse en un mayor incremento de parados en este colectivo, circunstancia que puede aparejar problemas colaterales, entre ellos un aumento de jóvenes en pandillas y un incremento de la actividad de estas.

—¿Existen pruebas o indicios que lo indiquen?
En este momento no hay datos objetivos que lo indiquen, pero es preciso tomar muy en cuenta las alertas que continuamente llegan en relación con el posible desplazamiento a España de jóvenes de diferentes nacionalidades que ya son integrantes de pandillas. Víctor Burgos,  jefe de la Dirección de Manejo de Grupos en Conflicto con la Ley de la Policía Dominicana, alerta de que pandilleros de nacionalidad dominicana que están siendo deportados por EEUU se están desplazando a Europa y especialmente a España tras conseguir documentación falsa en República Dominicana, aprovechándose de una muy buena organización y contactos proporcionados por compatriotas que ya se encuentran residiendo en estos países. "Les esperan, les ubican, les buscan trabajo, vivienda, documentos, todo lo necesario. Están acostumbrados a manejar dinero, no tienen problema en gastar 4.000 o 5.000 dólares en un día y les interesa ir a Europa para seguir con estas actividades, ya que para ellos es arriesgado volver a los Estados Unidos". También conviene no echar en saco roto lo que vienen apuntando las Unidades de Prevención de Maras de los países centroamericanos. Ellos disponen de información que apunta que en los últimos seis meses ya se están saliendo a la luz este tipo de maras o pandillas en Italia, España y Bolivia.

—¿Qué medidas habría que adoptar para evitar que esto ocurra?
No es a mí a quien corresponde contestar esta pregunta; no obstante, mi postura personal es que el abordaje del problema no puede circunscribirse exclusivamente a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los cuales han demostrado siempre que están a la altura en el momento en que se les necesita, especialmente la Guardia Civil. No es solo un problema de seguridad pública; lo fundamental es la aplicación de políticas sociales y es a los políticos a los que les toca mover ficha en busca de soluciones. Deberían potenciar estudios serios y objetivos realizados por  expertos de antropólogos, sociólogos, psicólogos, miembros de la judicatura y especialistas de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, para apreciar el verdadero alcance del problema y la necesidad de incentivar la ayuda a los niños y jóvenes que por distintas causas hayan podido integrarse en este tipo de grupos. Y también deberían ayudar a las familias de los menores.

—Algunos jóvenes españoles se han acercado a las bandas latinas. ¿Por qué cree que ocurre esto?
Por los mismos motivos que los niños y jóvenes de otras nacionalidades lo hacen. Las pandillas pueden ser muy atrayentes para los menores, pues conllevan muchos elementos épicos: la defensa a muerte del compañero, la pertenencia al grupo de por vida, etcétera, a lo que se añade el rápido acceso al sexo, las drogas y un cierto estatus de poder. Todos estos elementos son utilizados por las pandillas para la captación de adeptos.

—Dejando a un lado las maras, por sus características especiales, ¿cree que la asociación entre bandas latinas y delincuencia es aplicable en todos los casos?
Todo este tipo de agrupaciones genera violencia y delincuencia. La intensidad de esta violencia y la delincuencia vendrán condicionadas en la mayoría de los casos por el líder.

—¿Qué opina de la 'reconversión' de los Latin Kings o los Ñetas en asociaciones culturales?

Este tema es extremadamente delicado. Personalmente considero que todas las medidas o iniciativas que persigan y consigan que niños y jóvenes puedan salirse de pandillas con actividad violenta siempre serán positivas. En consecuencia, no estoy en contra de este tipo de medidas. Es justo reconocer que no se ha estudiado suficientemente el impacto que ha podido suponer este tipo de reconversiones de algunas pandillas en asociaciones culturales o musicales en relación con un cese importante de su actividad.

—¿Qué impacto están teniendo las políticas de reinserción de menores con los jóvenes pertenecientes a bandas?
Están siendo eficaces. No obstante, hay que tener en cuenta que el tratamiento de niños o jóvenes pertenecientes a pandillas puede precisar, en algunos casos, un seguimiento y tratamiento diferenciado por parte de los técnicos y educadores.

—Usted colabora de forma regular con la ARRMI. ¿En qué consiste esta colaboración?
Colaboro en seminarios y cursos de formación y especialización sobre agrupaciones juveniles de carácter violento dirigidos a técnicos, educadores y personal funcionario de centros de menores bajo la responsabilidad de la ARRMI, que hoy por hoy es la pionera en cuanto a este tipo de capacitación en España.
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