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Europa se desinfla: la Unión Europea, sin respuestas ante la crisis

Europa se desinfla: la Unión Europea, sin respuestas ante la crisis

miércoles 06 de mayo de 2009, 17:01h
Actualizado: 09 de mayo de 2009, 10:00h
Frente a EEUU, capaz de adoptar decisiones rápidas y drásticas como pide la profundidad de la crisis, aunque en algunas se equivoque, la UE ha demostrado una parálisis casi total. Y tampoco ha habido líderes en la UE capaces de entusiasmar como Barack Obama. Corregir esas carencias debiera ser uno de los ejes de estas elecciones con exigencias de la mayoría de los ciudadanos para desentumecer las instituciones comunitarias y darles más poder.
La crisis financiera y económica ha vuelto a dejar clara la incapacidad de la UE para adoptar  medidas conjuntas. Ni se supo prevenir por parte de quienes debieran haberlo hecho, e especialmente el Banco Central Europeo, pero también otras instituciones como la Comisión o  el Parlamento, ni luego han sabido ni han podido adoptar decisiones conjuntas y rápidas que hubieran facilitado una mejor lucha contra la crisis.

    Y con esa manifiesta incapacidad de las instituciones comunitarias y con este negro panorama  económico se celebran las elecciones al Parlamento Europeo. Pedir a sus ciudadanos que las vivan con entusiasmo es pues una burda tomadura de pelo. Y que crezca el euroescepticismo y la abstención y se “jueguen” en clave nacional de cada país, la consecuencia lógica.

Frente a Estados Unidos, capaz de adoptar decisiones rápidas y drásticas como pide la  profundidad de la crisis, aunque en algunas se equivoque, la UE ha demostrado una parálisis casi total. Y tampoco ha habido líderes en la UE capaces de entusiasmar como Obama. Desde la Comisión y desde el Parlamento sólo se han hecho vagas declaraciones llenas de buenas intenciones, pero sin enjundia económica. Y el Banco Central Europeo, al que le han llovido las críticas lo mismo que a su presidente Jean-Claude Trichet, ni tomó medidas preventivas ni  reaccionó con diligencia y su empecinada obsesión anti inflacionista, cuando ya era evidente la caída de los precios agravó  papel de supervisor supranacional que casi todos piden para un organismo capaz de poner orden en el intrincado mundo financiero y bancario.

Una supervisión que tampoco supieron ejercer muchos de los bancos centrales de cada país no es el caso del Banco de España, incluidos los de fuera del euro y con un antaño potente sistema bancario, como el Reino Unido o Suiza.

    Y si se pone en cuestión el papel de los bancos centrales antes, durante y después de la crisis,  aún es se cuestiona la capacidad de que desde Bruselas se pueda hacer una mínima política común anticrisis.

    Ni para la financiera, porque cada país hizo de su capa un sayo, ni para la económica, con tres  cuartos de lo mismo. Algo especialmente hiriente con el nivel de paro existente, y más en el  caso español que exhibe el triste récord de que con sus más de cuatro millones de parados tiene nueve de cada diez parados de la UE. Corregir esas carencias debiera ser uno de los ejes de estas elecciones con exigencias de la mayoría de los ciudadanos para desentumecer las instituciones comunitarias y darles más poder. Pero eso supondría recortárselo a quienes  realmente lo ejercen: los Jefes de Estado y de Gobierno de cada país, o los ministros del ramo, que en sus reuniones son quienes deciden. Eso parece impensable, máxime en estos tiempos de crisis que aviva un peligroso proteccionismo en cada país.



Sería bueno oír a los candidatos pedir políticas económicas comunes, que excepto en agricultura y poco más, no existen, e instituciones europeas más eficientes. Desde el Parlamento, con escasa aún más la falta de liquidez y los efectos financieros de la crisis. Por eso para muchos le vendría grande al Banco Central Europeo el asumir el efectividad  legislativa, al Banco Central Europeo, o la Comisión. Y unas normas cada vez más comunes en
materia fiscal, laboral, I+D+i, tecnología, infraestructuras, comercio, legislación mercantil…que además servirían para combatir la crisis de forma conjunta y más eficaz.

    Porque lo de ahora es excesiva burocracia, ineficiencia lo que premia que cada cual haga lo que le viene en gana. Exactamente lo contrario de lo que exige un mercado único. Y con cada país adoptando sus medidas contra la crisis, lo que hará que se alargue para todos, intentar convencer a los ciudadanos que en estas elecciones se ventila la solución a la crisis económica es querer que  comulguen con ruedas de molino.

Composición del Parlamento europeo:



Un Parlamento de derechas (gráfico de la izquierda)
La composición del Parlamento europeo actual (2004-2009) daba una amplia mayoría a los grupos de derecha -que podría ampliarse en la nueva legisltura a tenor de lo que dicen las encuestas- con 288 diputados del Grupo Popular Europea, a los que habría que añadir los 100 del Grupo Liberal, frente a los 217 del Grupo Socialista. A la izquierda del espectro se sitúan Los Verdes, con 43 diputados, y la Izquierda Unitaria, con 41.


El PSOE ganó, por poco, en 2004 (gráfico de la derecha)
En las anteriores elecciones europeas, el Partido Socialista se impuso por muy poco a los populares refrendando así, a los tres meses de su victoria en las Generales, que Zapatero era un líder con futuro. En cambio, ahora Rajoy puede tomarse la revancha, que después de la recuperación de Euskadi, le animan a pensar que su victoria puede estar cercana.

Número de diputados por países en el nuevo Parlamento Europeo



6 países controlan el Parlamento
Seis grandes países europeos: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia,  España y Polonia, que suman 385 eurodiputados, suponen ellos solos más de la mitad de los diputados que componen el Parlamento Europeo, que desde el Tratado de Niza, tiene 736 miembros y que podría aumentar cuando entre el Tratado de Lisboa de nuevo a 785.

En el lado contrario del hemiciclo europeo se sitúan los países más pequeños, algunos diminutos como Malta que tienen sólo cinco, o Luxemburgo, con seis, los mismos que Chipre. Diecinueves Estados, de los 27 que componen actualmente la Unión Europea, no sobrepasan los 22 diputados cada uno, estando en la zona intermedia Holanda con 25 y Rumanía con 33 diputados.

Dos han sido los países que se incorporan a estas nuevas elecciones: Rumanía y Bulgaria que tiene 17 diputados, los mismos que Austria.

Índice de participación por países




Euroescepticismo a tope:
Desde 1979, la participación en las elecciones al Parlamento Europeo ha bajado 16 puntos porcentuales de media, desde el 62 por ciento al 45,5% en los últimos comicios, celebrados en 2004. Las elecciones europeas de 2004 fueron las primeras en una Unión Europea ampliada, en las que también participaron los países de Europa central y del este. El electorado aumentó hasta rozar los 350 millones de votantes; 160 millones de personas acudieron a las urnas, pero otros 190 millones de europeos se quedaron en casa. En algunos de ellos, como Hungría, Letonia y Lituania, la participación fue muy similar a la de cuatro Estados miembros “antiguos”: Holanda, Portugal, Suecia y Reino Unido. En las últimas elecciones europeas, los países que registraron menos participación fueron Eslovaquia y Polonia.
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