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La Comunidad sustituye las pulseras antimaltrato

El consejero de Presidencia, Justicia e Interior, Francisco Granados, presentó este viernes el nuevo sistema de detección de proximidad para mujeres víctimas de violencia de género que, a partir de este verano, permitirá sustituir las pulseras antimaltrato que existen hasta el momento, por un nuevo dispositivo más reducido en tamaño, con menos número de aparatos y más eficaz, al detectar al agresor a más distancia, y al permitir que se establezca la comunicación directa sin necesidad de móvil y localizar a la víctima vía GPS.
Al acto de presentación de este nuevo dispositivo también asistió la consejera de Mujer y Empleo, Paloma Adrados. Este sistema, pionero en España, al igual que el anterior, supondrá una mejora para las víctimas que lo portan en la Comunidad de Madrid, a día de hoy un total de 165 mujeres y sus agresores, aunque la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior dispone hoy de un total de 225 equipos que se irán sustituyendo a partir de este verano por los más novedosos para las necesidades que se puedan presentar.

Mayor alcance por radiofrecuencia

Granados explicó que hasta el momento el equipo antimaltrato para el agresor era un brazalete colocado en la muñeca o tobillo del agresor y dotado con radio-frecuencia en conexión con los equipos de la víctima y con el centro de control. A ello se le unía una unidad GPS con tarjeta de telefonía móvil que comunicaba el posicionamiento del agresor con el centro de control y avisaba si el brazalete se manipulaba o saboteaba. Por último, existía un tercer aparato para incrementar el alcance de la señal ubicada en el domicilio del agresor.

Pues bien, en este caso estos tres equipos son sustituidos por dos de mucho menor tamaño. El primero de ellos es un brazalete pero con mucho mayor alcance de su radiofrecuencia, de tal manera que ahora se controla la proximidad del agresor a la víctima cuando está a los 500 metros si existen interferencias (frente a los 100 anteriores) y a más de medio kilómetro si no las hubiera (antes máximo 500 metros). La segunda es la unidad GPS de menor tamaño, con mayor autonomía de batería y la posibilidad de emitir y recibir datos y la comunicación con el agresor con el centro de control sin necesidad de que este tenga su teléfono móvil.

Por su parte, el equipo de la víctima hasta el momento se componía de una unidad ubicada en su domicilio con tarjeta de móvil para que se comunicara con el centro de control y que recibía la señal de la pulsera del agresor, una unidad portátil con las mismas funciones y una tercera para incrementar el alcance de la señal también en el domicilio de la víctima.

A partir de ahora, la mujer dispondrá de una sola unidad GPS con telefonía móvil y radiofrecuencia que, además de recibir la señal de la pulsera del agresor y comunicarse con el centro de control, comunica su posición GPS, de tal manera que si necesita ayuda se conocerá el punto exacto para localizar a la víctima. Además, esta unidad permite que la mujer no tenga que llevar el teléfono móvil para hablar con el centro de control, ya que hay una intercomunicación gracias al aparato.

Al mismo tiempo, se consigue una amplitud de la radiofrecuencia, de forma que la víctima detecta al agresor desde una mayor distancia. El consejero de Presidencia, Justicia e Interior, recordó que en conjunto estos equipos permiten localizar exactamente desde el centro de control tanto a la víctima como al agresor y comunicar desde el mismo con ambos. Además, se posibilita el cumplimiento exacto de la orden de alejamiento, ya que al incorporar GPS a la víctima se puede observar con minuciosidad la zona de exclusión en la que no puede entrar el agresor.
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