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Mi ‘U’ fue de lujo

Mi ‘U’ fue de lujo

Allí estaban notables maestros de Quito en esa época… Facultad de Jurisprudencia: Julio César Trujillo, decano cuando ingresé; José Vicente Troya vino después. El primero enseñaba Derecho Laboral; el segundo, Tributario. Los maestros del propedéutico fueron determinantes para encantarnos con esa ciencia: Alberto Wray, Introducción al Derecho; Carlos Arcos Cabrera, Filosofía del Derecho; Juan Espinosa Pólit (‘Shishipo’), Economía; Ximena Moreno de Solines, Alfredo Corral, Jorge Machado, Ernesto Albán Gómez, Jaime Flor Vásconez, José Dousdebés, Ricardo Vaca Andrade, entre otros, completaron luego la nómina de verdaderos cerebros en cada especialidad, al margen de sus simpatías e ideologías, muy diversas o contrapuestas dentro de una Universidad Pontificia pero pluralista. Fue durante el período 1974-1975; era rector el padre Hernán Malo. Aún con toda esa apertura el ‘Pájaro’ Febres-Cordero organizó un paro que apoyamos aunque le costó la expulsión de la Universidad. ¡Enorme herejía!

De esa generación salieron notables abogados como Patricio Peña, Fabián Valdiviezo, Diego Stacey, Paulina Andrade, Juan Ortiz, Beatriz Olea, Galo Galarza, José Luis Dávalos, María Dolores Burneo, Xavier Barragán, Álvaro Bayas, aunque algunos optaron por la diplomacia u otras profesiones, antes que por el ejercicio de la abogacía.

Entre 1980 y 1981 volví para culminar otro año más, a ver si en cada exilio de la televisión avanzaba algo de mi sueño original. Me encontré con los mismos profesores, más otros menos experimentados pero igualmente talentosos. La tolerancia a la diversidad de pensamiento ya no era tanta pero el espacio para el debate permanecía. A mi tercer regreso en el ciclo 1985-1986 todavía el ‘Loco’ Jarrín” seguía en la Facultad tras una década que coronó exitosamente. Esos fueron para mí los dos últimos semestres en la universidad que me dio sólidas bases de ética, leyes, dialéctica, muy útiles en el andarivel periodístico donde me quedé.

Sobre 10, yo le pondría 9 a mi universidad. Igual nota le daría a la de Estados Unidos, donde me especialicé en producción de noticias para televisión, Macalester College, de Saint Paul Minnesotta, con el World Press Institute (Instituto Mundial de Periodismo). Los maestros eran escritores de talla mundial, como Alex Hailey, autor de ‘Roots’ (Raíces). No lloré por lo que no aprendí, no sabían o no supieron enseñarme en esas universidades. Solo cuando emigré de Bahía debí repetir tercer grado. En hora buena, porque un par de maestras sabias, Inés Jijón de Illescas y miss Jaramillo (nunca recordé el nombre), me igualaron. No puedo renegar -no debo- de los centros donde estudié, peor de las universidades pues las escogí yo. No me obligó nadie. Hoy que la Católica es denigrada y la universidad en general acanallada, resulta obligación recordarlo y agradecerlo.

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