"Aquí hay dos sectores enfrentados: la burguesía y sus aliados y el pueblo y sus aliados, y no hay reconciliación posible, no hay", dijo Chávez en un acto en el que varios adultos se graduaron de bachillerato.
Chávez hizo estas declaraciones luego de que el cardenal Jorge Urosa abogó la semana pasada porque sea aprobada una "ley de amnistía para los presos políticos" venezolanos, como vía para la "reconciliación nacional".
El presidente afirmó que Urosa "es un burgués" y, por tanto, pertenece al bando que está enfrentado al pueblo y defiende los intereses de los sectores dominantes.
"Hay que ubicarse, del lado de allá los burgueses, del lado de acá los trabajadores, los revolucionarios, los patriotas. Estamos en medio de una lucha histórica, de una lucha de clases", insistió.
Explicó, además, que la reconciliación a la que se refirió Urosa no es verdadera, porque se trataría de que los "burgueses" volviesen a tomar el poder para oprimir al pueblo.
"La reconciliación a la que se refiere la burguesía no es reconciliación. Si esa gente volviera al poder, nadie, ni siquiera su amo, el imperio, podría evitar la carnicería que se desataría sobre el pueblo", señaló Chávez.
"Esta oligarquía es como un perro rabioso, por eso debemos hacer todo para consolidar el socialismo, para que nunca más esa oligarquía vuelva al poder en Venezuela", añadió el mandatario.
Desde que en diciembre de 2006 Chávez lanzó su proyecto del "socialismo del Siglo XXI", la radicalización de su discurso ha coincidido con crisis internas que han afectado sus niveles de popularidad.
Los sondeos reflejan un descenso en la popularidad de Chávez, vinculado a la inseguridad y a una crisis de corrupción financiera en la que estarían implicados funcionarios y militantes de su partido.