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Los toques de atención del Rey

Los toques de atención del Rey

La petición implícita de respeto al Tribunal Constitucional y la defensa de la unidad ante la crisis y otros grandes temas de Estado marcaron el discurso navideño del Rey, que esta vez ha desatado especial atención en comunidades como la catalana o la vasca, generalmente poco receptivas a este tipo de mensajes. En Cataluña se le ha prestado mucha atención a las palabras del jefe del Estado, a propósito de su Estatuto, y en el País Vasco sobresalió la propia retransmisión del discurso por la televisión autonómica, algo habitual en las otras comunidades pero que en Euskadi fue toda una novedad, para disgusto de los abertzales. La referencia del rey Juan Carlos a las instituciones independientes que se derivan de la Carta Magna y que él ve "claves" para "la estabilidad y convivencia democráticas" se interpretó en Barcelona como una reivindicación de la independencia del Constitucional, sometido a las fuertes tensiones que trajo consigo el proceso del Estatut y también al desprestigio por parte de los grandes partidos, incapaces de ponerse de acuerdo para renovarlo. Por cierto, el Constitucional podría no poner ningún impedimento a que Cataluña se defina como “nación” en el preámbulo de su Estatuto si aplica la misma línea argumental que usó en una sentencia de hace casi dos décadas, concretamente la 150 del 4 de octubre de 1990, a la que tuvo acceso estos días el diario Xornal de Galicia. Entonces, bajo la presidencia de Francisco Tomás y Valiente, el alto tribunal afirmó literalmente que “los preámbulos o exposiciones de motivos de las leyes carecen de valor normativo y no pueden ser objeto de un recurso de inconstitucionalidad”.

En el mensaje del monarca también hubo toques de atención a los partidos políticos y a las fuerzas sociales para cohesionar España, tanto en su organización territorial como en los temas de Estado y en el necesario diálogo social para superar la crisis. Así, el Rey reclamó sentido de Estado, esfuerzo y acuerdos para afrontar la crisis y el desempleo, aunque de momento todos esos deseos no pasan de ser buenas palabras, salvo en lo referido a la presidencia española de la Unión Europea, que está fuera de la batalla partidista diaria. Claro que a la mayoría de la gente seguramente le preocupa más que pueda haber pactos de Estado en asuntos económicos, en particular en materia de empleo, asunto que si bien fue abordado en el mensaje pudo haber centrado más atención. Por lo demás, el discurso navideño estuvo en la misma línea de siempre, limitándose los cambios a la escenografía que realizó TVE por encargo de la Casa Real y a que el monarca entró pronto en materia. No es un gran cambio, pero los más esperanzados ante este tipo de discursos ya hablan de la conveniencia de progresar también en los mensajes de fondo.

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