miércoles 23 de junio de 2010, 20:23h
Actualizado: 25 de junio de 2010, 22:43h
En una reciente inspección de los aviones comerciales, la autoridad federal de aviación de Estados Unidos encontró rajaduras estructurales en tres unidades de la flota de Boeing 767 de la aerolínea American Airlines.
Los estrictos controles aéreos que se realizan en esta potencia mundial lograron detectar estas peligrosas fallas que ponían en riesgo la vida de miles de personas que se transportan diariamente en estas aeronaves.
No obstante que todas las líneas aéreas disponen de millones de dólares al año para mantenimiento preventivo, estos hallazgos demuestran que el peligro está en el aire por falta de mayor previsión.
Sería pertinente que nuestras autoridades de aviación tomen como ejemplo este caso en los Estados Unidos y realicen una intensa inspección de toda la flota aérea comercial del país. Además, sería conveniente que los informes sean públicos, con el fin de que el usuario tenga confianza y seguridad al elegir esta opción para viajar.
Asimismo, sería necesaria una revisión de los años de operatividad o funcionamiento de cada uno de los aviones, sean de vuelos nacionales o extranjeros, ya que, en algunos casos, hay evidentes signos de un prolongado uso en los asientos y baños.
Estos detalles visibles obligan a pensar que el interior de las naves tiene el desgaste propio de las máquinas en movimiento. Y la pregunta que flota es: ¿qué se puede esperar del estado de las áreas principales, como fuselajes, motores, cabinas de control, etc.?
Recordemos que nuestro país tiene una dolorosa historia de accidentes aéreos, como el último ocurrido en marzo del año pasado, en Quito.