Herrera enfría el recorte de altos cargos
miércoles 23 de junio de 2010, 23:18h
Actualizado: 07 de febrero de 2011, 13:53h
Ya advirtió ayer el “topillo” que nadie debería esperar que Juan Vicente Herrera anunciara durante el Debate sobre el estado de la comunidad ninguna remodelación en su Consejo de Gobierno, ni siquiera el alcance de la reducción de altos cargos de segundo y tercer nivel que se viene cociendo desde comienzos de mes.
Se esperaba, no obstante, que el presidente acotara de alguna manera la dimensión de ese eventual recorte en el organigrama de la Junta, al que él mismo dio pábulo en la sesión plenaria de las Cortes celebrada la pasada semana. Lejos de ello, el tenor literal de su intervención supuso un retroceso en toda regla, al limitar dicha reducción al ámbito de las empresas y fundaciones dependientes de la Administración Autonómica.
A juicio del presidente, los 104 altos cargos de la Junta no representan ningún exceso, ni mucho menos, comprados con los 127 que sigue teniendo Castilla La Mancha o los mas de 200 que mantiene Andalucía, Pero que nadie se engañe. Las viceconsejerías y las direcciones generales no se van a librar de una poda en la proporción que el “topillo” indicaba ayer, entre un 20 y un 25 por ciento.
Lo que se ha enfriado bastante es el recorte en el primer nivel. La fusión de las Consejerías de Educación y Cultura no está tan decidida como el “topillo” pensaba. Y ningún indicio hay de que se fusionan las de Agricultura y Medio Ambiente. La supresión de la Consejería de Administración Autonómica era cosa hecha, pero puede haber marcha atrás si no va a acompañada de ninguna otra. “No sería elegante por parte del presidente cargarse exclusivamente a Isabel Alonso”, han comentado al “topillo” uno de sus confidentes con despacho en el Colegio de la Asunción. “No sería elegante, ni tampoco muy valiente”, apostilla el mismo interlocutor. Con lo cual podría ocurrir que Isabel Alonso, que tiene completamente asumido su sacrifico, al final fuera “indultada”, de lo cual se alegraría por otra parte el “topillo”, a quién no le cae mal la consejera zamorana.
En fin, todo para concluir lo que ya debíamos de saber de antemano: “Los designios del Señor son inescrutables”.