El prelado señaló a El Nacional que en las elecciones parlamentarias estará en juego "el futuro del pueblo y su convivencia ciudadana", por lo que llamó a votar el 26 de septiembre y recordó que en el Parlamento se puede controlar a los gobernantes en bien de los intereses del pueblo y no de una persona o partido.
Lückert cuestionó el rumbo del país y consideró su deber alertar a la población para corregirlo. Criticó que se entreguen los recursos a otros países sin atender las necesidades de los venezolanos y que no se haya enjuiciado a ninguna persona por el caso Pdval. Condenó el socialismo por considerarlo el verdadero comunismo, "responsable del atraso y del ateísmo de algunos países" sometidos durante décadas a regímenes autoritarios.
Hizo un llamado para luchar contra las enfermedades de la democracia venezolana: "La corrupción, los privilegios, la falta de continuidad administrativa, el clientelismo político, el exagerado gasto fiscal" y el deterioro moral de las instituciones públicas.