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¿Habrá acuerdo presupuestario?

¿Habrá acuerdo presupuestario?

Abrimos el curso político apremiados por la perentoria necesidad de disponer de unos Presupuestos Generales del Estado para 2011 que respondan a las nuevas exigencias de la crisis económica. Nadie en su sano juicio puede apostar seriamente por la incapacidad para llegar a los acuerdos necesarios y provocar una disolución anticipada del Parlamento, que supondría, entre otras cosas, la paralización de la Administración durante casi seis meses hasta que el nuevo ejecutivo, sea el que sea, esté en condiciones de gobernar. En estas circunstancias, la responsabilidad  que deben asumir las fuerzas políticas y el gobierno para evitar el desastre resulta máxima. Es una responsabilidad ante toda la sociedad española.

    Pero no será fácil. Con el PP resulta imposible contar. Están con la lengua fuera, en la escalinata del Congreso, esperando a Godot, inmóviles como los leones de bronce que la presiden, acosando a diario al gobierno socialista y creyendo, ingenuamente, que cuanto peor le vaya al país mejor les irá a ellos. Pero deben tener cuidado porque los ciudadanos están percibiendo tal actitud y pueden recibir un castigo inesperado ante tanta impostura e irresponsabilidad. Los convergentes de Durán Lleida, anteponen su inmediato interés electoral particular en Catalunya a cualquier necesidad de la lógica económica estatal. Antes de conocer las líneas maestras del Presupuesto ya nos avisaron en junio que ellos no votarán en ningún caso las próximas cuentas del Estado. La izquierda está desolada tras una reforma laboral que justifica la huelga general del día 29 y no puede apoyar una política de ajuste brutal que los mercados han impuesto a la Unión Europa bajo el fatal liderazgo de Ángela Merkel. ¿Y el PNV? Es la única posibilidad factible que se presenta ante el gobierno, aunque el resquemor por la llegada de Patxi López a Ajuria Enea no haya desaparecido. Pero el PNV es un partido hábil, pragmático y que domina los problemas de la táctica y la estrategia sin hacerse un lío con la cuerda entre las piernas. No en vano es una organización centenaria que ha vivido todas las experiencias imaginables.

    El PNV quiere mostrar su poder en Euskadi. Pretende fragilizar, si puede, al lehendakari y enviar el mensaje de que unos gobiernan pero nosotros mandamos. Zapatero tiene que intentar llegar a un acuerdo con el PNV al tiempo que Patxi López mantiene intacta su legitimidad y su poder real. Al parecer, el diálogo sobre la transferencia estatutaria de las políticas activas de empleo ha comenzado a tres bandas pero no sabemos como terminará. Ya existía un acuerdo entre los socialistas vascos y el PNV para instar al cumplimiento del Estatuto y realizar la transferencia sin tocar la caja única de la Seguridad Social. La transferencia es importante para el gobierno de Vitoria y ya disponen de ella todas las Comunidades Autónomas. El concepto de políticas activas de empleo surge en Europa a mediados de los años 80 en respuesta a una bolsa de desempleo estructural cada vez mayor, integrada por parados con dificultades sociales, culturales y económicas que les impedían el acceso al mercado de trabajo. Se trata de un concepto opuesto a las tradicionales medidas asistenciales basadas en  exclusiva en el pago de prestaciones y subsidios que no servían para la reincorporación de los desempleados a nuevas oportunidades de actividad.

    En España, se aprueba la ley 56/2003 de empleo que entiende por políticas activas de empleo el conjunto de programas y medidas de orientación, empleo y formación que tienen por objeto mejorar las posibilidades de acceso al empleo. Si se llega a un acuerdo sobre tal transferencia, estaríamos ante una buena noticia para el ejecutivo de López y para los trabajadores vascos.

Esperemos que tengan éxito porque las cosas de la economía y el empleo no nos permiten ser optimistas. Las opiniones expresadas en la reunión celebrada recientemente en Oslo, convocadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Internacional del Trabajo  (OIT), nos permiten conocer como calibran los expertos y los responsables de ambas organizaciones y de los gobiernos que acudieron, la situación y las perspectivas inmediatas. Por cierto, una vez más, el PP provocó una explosión termonuclear a propósito de unas palabras de Zapatero que se retuercen hasta el infinito para hacerle decir lo que no dijo.

    Especialmente relevantes y preocupantes resultaron las palabras de Dominique Strauss-Kahn, Director gerente del FMI. Afirmó que no hemos visto todavía los últimos coletazos de ese huracán que azota a la economía. Y añadió: “No hay victoria sin empleo, y el paro va a seguir ahí mucho tiempo. La idea de que la crisis está ya detrás de nosotros es una completa equivocación. La recuperación es débil, está plagada de incertidumbres; ni siquiera  puede hablarse de recuperación genuina si no se crea empleo”.  Y resumió, “El mercado laboral está en una situación catastrófica y ha dejado en una zona desértica a 30 millones de parados en apenas tres años. El Fondo se dedica desde siempre a promover la estabilidad financiera y macroeconómica: el déficit y el PIB son importantes, pero los indicadores de desempleo no pueden seguir quedando fueran de nuestros análisis o de los del G-20”.

    Sin embargo, la Unión Europea, dominada por las fuerzas conservadoras y neoliberales, se ha plegado a los intereses económicos de los que han provocado la hecatombe financiera y han impuesto un ajuste obsesionados por el déficit sin atender a la evidencia de tal ajuste provocará una crisis más dura y más larga entre nosotros.


* Profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.
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