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Y del PP, ¿qué?

Y del PP, ¿qué?

La consigna de Génova _sede central del Partido Popular_ es clara y tajante: los problemas del PSOE son de los socialistas y solo de ellos, "nosotros a lo nuestro". Lo hacen por respeto a las cuitas ajenas y, como es lógico, por táctica política. "Una sola palabra de uno de los nuestros, solo serviría para que también nosotros tuviéramos la culpa del laberinto en que viven". Partiendo de esta premisa, en el PP se vive con tranquilidad y con expectación su propio futuro político.

No cabe decir que a Mariano Rajoy le haya sido fácil vivir días sin sobresalto. No está en los orígenes del tiempo las abruptas y convulsas vísperas del Congreso de Valencia; no han sido inventos los repetidos y cansinos enfrentamientos entre Aguirre y Gallardón, y ni mucho menos los dolores de cabeza que los populares valencianos han causado al líder nacional. Ahora, ahí andan tratando de salvar la situación de Asturias, con un Álvarez Cascos queriendo volver, con una ejecutiva que lo rechaza y con Esperanza Aguirre amadrinando la vuelta de quien fuera todopoderoso en la etapa de Aznar.

Como los dos grandes partidos nacionales se han cantonalizado, desde Asturias le dicen a la presidenta de Madrid que ella a lo suyo. En un partido, a la hora de la verdad, no hay problema pequeño, o que deba ser minimizado. Todo tiene su importancia y sus consecuencias, pero en comparación con lo vivido en el Partido Popular desde que Rajoy está al frente del mismo, esto de Asturias _salvo que sean muy torpes_ bien podría considerarse "pecata minuta".

   El Partido Popular contempla desde una expectante distancia lo que acontece en el PSOE y se vuelca en preparar las elecciones autonómicas y municipales. El primer test, también para ellos, va a ser Cataluña. Saben el margen en el que se mueven. Y  si en Madrid Tomás Gómez aspira a que Aguirre no tenga mayoría absoluta, en Cataluña los populares aspiran a ser "necesarios". Rajoy prepara las maletas para acompañar a Alicia Sánchez Camacho no menos de una semana con un discurso alejado de asuntos identitarios. Teniendo en cuenta que los augurios para el PSC son malos, muy malos, para el PP todo lo que sea ganar posiciones, aunque sean escuetas, es reforzar "el proyecto nacional que queremos ofrecer en las autonómicas y municipales".

A los populares, como a todos, les queda por saber con quién se va a enfrentar Rajoy para ocupar La Moncloa. "Zapatero no tiene fácil nada. Ni el sí, ni el no pero a Mariano le da igual  quien sea el cabeza de lista del PSOE. Ya no es un problema de personas y si de proyecto y hoy el PSOE es como una tinaja vacía".

Que el PP ocupe poco espacio en periódicos e informativos no significa nada. Significa que sus adversarios están ateridos por el miedo y ellos, con Rajoy al frente, cogiendo aire para lo que viene, que también tendrá sus pinceladas que propiciaran más de una crónica. ¿Será Cascos candidato? ¿El PP de Madrid incluirá a Cobo en las listas? ¿Será Gallardón el dos por la lista de Madrid? Todos estos asuntos serán dignos de atención y de no pocas interpretaciones. Lo único seguro es que Mariano Rajoy ha superado y con creces el vía crucis interno. Zapatero comienza a saber que es el más duro de los posibles

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