La muerte, no por esperada menos cruel, del excelente ingeniero, riguroso empresario y gran político tinerfeño, pero sobre todo extraordinario hombre de bien y amigo de sus amigos Adán Martín Menis, es sin duda una muy seria pérdida para el mundo político de Canarias y no sólo de su isla, Tenerife, porque las calidades profesionales y personales de Adán Martín le habían hecho igualmente querido en todas las islas del Archipiélago. Pocos se irán dejando tantos y tan distintos y diversos amigos y dejando, por ello, un vacío tan importante. Estoy seguro de que los grandes líderes históricos y actuales de Canarias, desde el histórico Manuel Hermoso Rojas, el hombre que lanzó lo que se dio en llamar “el grito silencioso” de Canarias, también ingeniero, amigo y compañero de estudios universitarios de Adán Martín, hasta el actual presidente Paulino Rivero, sienten hoy que en Canarias se ha producido un gran vacío y me perdonarán el quizá algo frívolo, pero muy hondamente sentido, recordatario de aquella letra inolvidable del tango: “Cuando un amigo se va / queda un espacio vacío / que no lo puede llenar / la llegada de otro amigo”.
Lo cierto es que ese moderno archipiélago, lujo del Atlántico norte, que hoy en día es Canarias por el esfuerzo de los canarios, debe mucho al amigo que acaba de irse, quizá el primer político canario que creyó en la viabilidad y utilidad de esa idea, sólo aparentemente utópica y sobre la que este modesto periodista lleva años tercamente insistiendo, de aprovechar la ubicación geográfica privilegiada de Canarias para hacer, de su extraordinaria red de puertos y aeropuertos, sin duda la mejor del Atlántico norte, el gran “hub” tricontinental de pasajeros y mercancías entre Europa, África y América, con lo que ello puede suponer de riqueza y por tanto, de progreso y desarrollo. La calidad argumental y la capacidad de convicción de Adán Martín tuvieron mucho que ver con que ahora esa vieja idea sea ya un proyecto que se estudia y plantea seriamente en los máximos niveles políticos del Estado.
Ya sabemos que la vida es injusta, pero es terrible y especialmente injusto que Adán Martín no pueda ya ver realizado ese “hub” tricontinental que cambiará espectacularmente a mejor la vida de los canarios, y que un día será realidad porque un gran ingeniero y excelente político supo verlo, explicarlo y transmitir la persuasión necesaria hacia los altos niveles de decisión del Estado. Este modesto periodista peninsular, afincado y enraizado en Canarias, siente la necesidad de proclamar que el futuro de Canarias será inexorablemente mejor porque el Archipiélago ha tenido la extraordinaria fortuna de contar con políticos como Adán Martín Menis, Manuel Hermoso Rojas y Paulino Rivero Baute, cada uno de ellos muy distinto a los otros, pero los tres ejemplarmente comprometidos con su tierra y asombrosamente dotados, además de sus distintos conocimientos académicos, de la credibilidad de los hombres de bien y de ese extraordinario sentido común que, en advertencia clásica, es el menos común de los sentidos.
Me agobia, al escribir estas líneas, el dolor por la muerte prematura e injusta de Adán Martín, pero siento la necesidad de subrayar por escrito el extraordinario legado que deja a todos los canarios y a quienes, sin haber nacido en esas islas maravillosas, hemos sido definitiva e irreparablemente cautivados por ellas. Descanse en paz y quede merecidamente en la memoria de todos ese hombre bueno, profesional competente y excelente político que ha sido Adán Martin Menis. Y una modesta sugerencia a las autoridades de Santa Cruz de Tenerife: ¿No sería razonable que ese maravilloso auditorio, obra de Calatrava, que ennoblece el Paseo Marítimo, pasara a llamarse Auditorio Adán Martín?