Éxitos energéticos del Perú: para imitar!
lunes 11 de octubre de 2010, 14:29h
Actualizado: 05 de enero de 2011, 17:08h
Por Boris Gómez Úzqueda*
No es la primera vez que el Perú da buenas noticias a América Latina. Recientemente su Premio Nobel y ahora en energía. Aunque arrancaron tarde en su proyecto de LNG –de exportación de gas natural licuificado- a mercados del norte el Continente, hoy son el único país que tiene ese negocio funcionando.
El boom energético peruano empezó cuando el gobierno de ese país se fijó como política de estado desarrollar reservas de gas de su principal zona gasífera (Camisea, región de Cusco), que aunque no representan competencia al gas boliviano -y más bien podrían complementarse a negocios de valor agregado boliviano-, tuvieron una ventaja por sobre el gas boliviano: fue promocionado intensamente a recibir inversión extranjera para encarar proyectos de alto volumen de capital en el constantemente competitivo mercado de commodities. Se pusieron de acuerdo internamente para sacar a su país adelante contra la pobreza, con desarrollo e infraestructura y con regulación transparente y moderna en energía.
Hace pocos días otra buena noticia: confirmaron hallazgo geológico de más dos trillones de pies cúbicos de gas natural 2 TCF en una cuenca gasífera al norte de Camisea en sólo un par de pozos explorados. Eso permitirá que varios proyectos internos del Perú se aseguren con ese descubrimiento: provisión de volúmenes oportunos para uno de sus gasoductos (al sur, entregando 300 millones de pies cúbicos por día por los próximos 20 años) y posibilitando la próxima reducción de precios de tarifas eléctricas. Varias regiones se verían beneficiadas y además será utilizado para arrancar sus proyectos de industrialización en nuevas plantas de petroquímica, generación de energía eléctrica y de fertilizantes. Y sus éxitos van a continuar.
Algo así en Bolivia hemos venido exhortando el gas debe ser para producción de valor agregado –ejemplo electricidad- para que los ciudadanos reciban electricidad a costo cero y la industria la reciba oportuna y menos costosa. Obviamente seguirán con sus tareas exploratorias y perforatorias que –de confirmarse nuevas reservas- va a reposicionar a Perú como actor importante en el escenario energético del Sur.
La reflexión es: el Perú impulso una agresiva política de atracción de capitales en exploración de su territorio, de apertura a compañías externas y de estabilidad en contratos y en legislación. Ello motivó a multinacionales a mudar sus operaciones desde otros países vecinos –inclusive a compañías de servicios menores y medianas de capital boliviano operan en el Perú- porque la oportunidad que el gas está dando a ese país no está siendo desaprovechada contrariamente aquí en Bolivia en donde ya caminamos el sexto año de administración de un nuevo gobierno con mayoría parlamentaria y electoral y aún no se cuenta con una clara política de estado en hidrocarburos ni con una Ley sectorial que promueva la asociación estratégica del Estado con compañías multinacionales que tienen interés –por la rentabilidad del negocio- en desarrollar los reservorios bolivianos, en seguir explorando el territorio nacional y en llevar el gas a otros mercados consumidores y en darle industrialmente agregación de valor en productos de mayor costo al cliente final que beneficiarían a las arcas del Estado y a los bolivianos. El presidente del Perú explicó a la prensa que con el hallazgo Perú tendrá “gas natural que garantice el abastecimiento interno por próximos 40 años”. Similar frase hemos repetido aquí: gas para los próximos cien años, porque aquí en Bolivia hay mucho más gas y la posibilidad de llegar a probar 100 TCF en un lapso de 15 años con inversión exploratoria de por medio no es una locura ni mucho menos.
Una felicitación al Perú con quienes –siempre hemos dicho- en algún momento haremos buena dupla en exportación compartida de LNG y adicionalmente proyectos de industrialización de gas para satisfacer mercados asiáticos y del norte del Continente. Perú está construyendo su visión de país energético basados en certezas y sin politiquería, sin odios ni revanchas. Y una envidia sana: qué lástima no tener un liderazgo democrático como el Presidente peruano para impulsar el desarrollo boliviano basado en energía...¨
*Boris Gómez Úzqueda, máster en Administración de Negocios, consultor del sector privado.