
El festejo que tuvo su epicentro aquí en el campamento Esperanza cuando Luis Urzúa, el último de los mineros emergió de la cápsula, se ha expandido a todas las plazas de pueblos y ciudades chilenas.
Los familiares, rescatistas y aún varios periodistas del campamento estallaron en gritos de júbilo. Se llegaba al fin de casi 23 horas de tensos esfuerzos por llevar a cabo una proeza técnica nunca antes alcanzada.
El éxito de la Operación San Lorenzo generó un fuerte brote patriótico y en todo Chile el himno es cantado a viva voz por hombres, mujeres y niños. La gente hace sonar bocinas y lanza pirotecnia. También se bailan cuecas, el tradicional baile chileno.
En la plaza de armas de Copiapó, la ciudad más cercana a la mina, se ha montado un festejo improvisado, pero que amenaza con perdurar toda la noche. Sin importar las bajas temperaturas que imperan en las noches del desierto de Atacama.
"Chile es hoy día un país más respetado y más valorado en el mundo entero", dijo Sebastián Piñera, consciente de la cobertura que tuvo el rescate y el rédito que significó para su país. Más teniendo en cuenta que Chile celebró su Bicentenario hace menos de un mes.
Pero esto es sólo el comienzo. Los familiares de varios de los mineros ya han adelantado que realizarán grandes festejos cuando ellos obtengan el alta médica y puedan volver a sus pueblos y barrios, donde serán recibidos como héroes.
El topógrafo chileno Luis Urzúa fue este 13 de octubre el último de los 33 mineros rescatados tras pasar 70 días atrapados en el yacimiento San José, en pleno desierto de Atacama. Urzúa fue izado en una cápsula de hierro que se demoró diez minutos en recorrer los 622 metros de distancia entre la superficie y el refugio donde se guarecieron los mineros tras el derrumbe ocurrido el pasado 5 de agosto.
La llegada del último minero desató la alegría en el "campamento Esperanza" y en todo Chile, un país que desde el 5 de agosto contenía la respiración pendiente de la situación de los 33 trabajadores accidentados y soñaba con un desenlace como el que finalmente está viviendo. El suceso fue seguido por más de mil millones de personas en todo el mundo y cubierto por 2 mil periodistas en el lugar de los hechos.
"Tengo el privilegio de informarle de que todos los mineros han sido rescatados, incluido el jefe de turno, el señor Urzua, y que están en perfectas condiciones", comunicó solemnemente uno de los rescatistas al presidente Sebastián Piñera.
A continuación, Urzúa se dirigió al presidente Piñera y le dijo: "Le entrego el turno y espero que esto nunca más nos vuelva a ocurrir. Gracias a todos, gracias a todo Chile y a todas las personas que han cooperado. Me siento orgulloso de ser chileno".
"Recibo su turno y lo felicito por cumplir con su deber, saliendo al último", le contestó Piñera al hombre que hoy entró contra su voluntad en el Libro Guinness de los Records.
Ambos hombres se fundieron en un largo abrazo tras lo cual el presidente gritó eufórico "¡Viva Chile!" y todos los presentes entonaron el himno nacional. EFE