Los partidos políticos, que desde el inicio de la farsa democrática han ido esquilmando a contribuyentes y pensionistas, van a subirse la asignación estatal en un 4,2 %, casi 1,5 puntos por encima del IRPF, según consta en el proyecto de ley presentado por el Gobierno. Las apelaciones a la austeridad ciudadana, la reducción del sueldo a los funcionarios, la subida del IVA en dos puntos, el retraso de la edad de jubilación y otras medidas tendentes a sisar los beneficios del trabajo y del espíritu emprendedor sólo tienen un objetivo, según demuestran los partidos: engordar a los que chupan del bote y agarrar efectivo mientras dure la fiesta. Esta secular actitud infame de la partitocracia hizo que el pueblo clamara por un cirujano de hierro, condujo al fracaso de la Restauración basada en el sistema caciquil y amenaza con echar el telón al sainete del Reino de las Autonomías. Prueba además la carencia de vías democráticas para impedir que los gobernantes de turno destruyan el patrimonio tan arduamente conseguido. Te convocan a elecciones, votas y luego no hay manera de controlar lo que hace el vencedor con tu voto. La corrupción de los principios, de las palabras y de los hechos afecta a todos los partidos. Basta echar una ojeada a los escándalos juzgados. El sistema está podrido. Sólo sirve para compost de otro más democrático y decente.