Tres distinguidos profesores compiten por el rectorado de la Universidad Complutense, que deja el hasta ahora rector
Carlos Berzosa, hacia quien siento un personal aprecio que he manifestado reiteradamente en artículos de opinión, alguno de ellos publicado en este mismo medio, con motivo de unas y otras conmociones de las padecidas por la Universidad Complutense en los últimos años. Dos de ellos son de izquierdas, los matemáticos
Pepe Carrillo, hijo del emblemático líder del PCE, y
Carlos Andradas, este último multitudinariamente acompañado en la presentación de su candidatura, que muchos ven como la más afín al rector saliente, y frente al actual decano de Derecho, Pepe Iturmendi, considerado por unos como el candidato del centroderecha y acusado por otros de ser la derecha dura a secas. Aunque Carlos Andradas, quizá por su personalidad académica, parece salir con ventaja, van a ser unas elecciones reñidas, primero, por la fuerte personalidad de los tres candidatos, pero también por el valor emblemático de la Universidad Complutense, no sólo en la Comunidad de Madrid, sino en el todo el conjunto académico de España.
Es muy difícil hacer pronósticos, porque la Complutense tiene una tradición de muy fuertes oscilaciones del sentido del voto y porque es preciso reconocer que el centroderecha ha sabido escoger esta vez muy bien a su candidato, el profesor Iturmendi, que es un docente de larga experiencia, serio, conocido, extraordinariamente riguroso en los comportamientos, ideológicamente moderado hasta en los menores detalles, muy celoso de la total pulcritud de la gestión y alejado de cualquier tipo de
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sectarismo o radicalismo, aunque sus antagonistas se empeñan en presentarle vinculado a la extrema derecha, sin argumentos sólidos al respecto. Puede anticiparse con toda seguridad que, de producirse el triunfo electoral de Iturmendi, el nuevo rector echaría mano, para formar su equipo de gobierno, de profesores de las más diversas extracciones ideológicas, sin que sea fácil pronosticar la actuación de Pepe Carrillo o de Carlos Andradas en las mismas circunstancias, aunque quienes les conocen aseguran que tampoco son hombres de exclusiones y desde luego es verdad que, como algunos lectores afirman en sus comentarios al pie, todo indica que Carlos Andradas sale con ventaja.
Lo más importante es que, con independencia del resultado que la voluntad de los electores produzca, probablemente se mantendrá el modelo de plural convivencia ideológica que viene dando, desde muy antiguo, la Universidad Complutense, y que tanto se echa en falta en el escenario general de la manifiestamente mejorable política española del momento. Sucede además que, como los electores de esta consulta son tan extraordinariamente representativos del actual clima político de España, será inevitable que se hagan lecturas políticas del resultado que se produzca. Nadie debe alarmarse por ello, sino obtener las conclusiones que procedan del análisis riguroso de los datos de la votación.