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Off the record - 20 septiembre 2007

Off the record - 20 septiembre 2007

jueves 20 de septiembre de 2007, 09:01h
CRECE LA INQUIETUD ECONÓMICA

El político, retirado desde hace años a terrenos de actividad privados y más rentables, fue uno de los estrategas de fondo de la transición. No oculta su inquietud por la situación actual y afirma que es muy serio el deterioro de los últimos dos años: “El escenario ya no es un tablero de ajedrez, sobre el que hacer movimientos útiles para el país y los ciudadanos, sino un desmadre de operaciones de vuelo corto y bajo. Sólo desde intereses muy particulares e inmediatos se pueden entender algunas declaraciones que sencillamente niegan la evidencia”, afirma.

Y se lanza: “Negar la crisis inmobiliaria, y la intensidad y hondura que puede alcanzar, es negar la evidencia. Se pueden vestir todos los muñecos que se quieran, pero hay pinchazo de la burbuja y nada de aterrizaje suave… y alcanzará al sector financiero, vaya si lo alcanzará”. “Claro que el sector financiero es previsor y ágil”, añade: “Por eso se han lanzado todos al exterior. El Santander ha puesto la mirada en los países del Este de Europa, para lo que necesita el visto bueno del zar Putin, que es lo que explica el ‘buen rollito’ de Botín y Zapatero, el único amigo que le queda a Putin en occidente. Como La Caixa busca los mercados de extremo Oriente, y de ahí el todavía tímido, pero con recámara, desembarco en el Bank of East Asia de Hong Kong, que le abre las puertas de la inmensa China”.

La fórmula de “huida hacia delante” escogida por Rodríguez Zapatero, que ha supuesto la desolación en los sectores económicamente serios del propio PSOE, no se va a moderar de aquí a las elecciones, porque tiene una razón de fondo que excede el ámbito de los movimientos políticos. Para el entorno de Rodríguez Zapatero –el clan de la Oficina Económica y los ministros de “euros por votos” que han recibido el refuerzo de Carme Chacón y el “superasesor” del que contaba hace días el vecino del On The Record– las elecciones de marzo son mucho más que un desafío político de permanencia o no en el poder. Saben que hay mucha documentación acumulada por muchos y que salir del poder no quedaría sólo en salir del poder.

 

ARTUR MAS NO CEDERÁ ANTE DURAN

Por eso Artur Mas cree llegado el momento. Estima que nunca ha tenido ni tendrá en Madrid un gobierno más débil que el de Rodríguez Zapatero si sigue en La Moncloa después de marzo. Con los datos de fondo de las encuestas, los analistas no ven posibilidades de grandes deslizamientos del voto. “Tendría que producirse un suceso muy espectacular, una verdadera conmoción social, para romper ya, en una u otra dirección, el empate que se ha consolidado. Los regalos con cargo a los Presupuestos arañan votos, pero en número insuficiente”, afirma un conocido sociólogo socialista.

Así que, pequeña ventaja de Rodríguez Zapatero o de Rajoy, el futuro gobierno no saldrá de las urnas, sino de los pactos parlamentarios. Con toda probabilidad, los diputados de CiU otorgarán o quitarán la mayoría, porque los grupos parlamentarios de PNV y BNG pueden jugar contra los intereses de CiU en el final de Legislatura, pero a todos les conviene ir juntos a la hora del inicio.

Está en todos los medios que Durán no comparte la estrategia de Más, pero en CDC están absolutamente convencidos y no toman demasiado en serio la advertencia de UDC de ir por separado a las elecciones, algo inviable en términos de resultados. Más está dispuesto a dar la mayoría y el gobierno a Rodríguez Zapatero en marzo si y sólo si cae el “tripartito”, se forma para la Generalitat una “coalición de progreso” CiU-PSC y Montilla cede la presidencia al propio Mas. El líder de CiU sabe que las trasferencias, asignaciones presupuestarias, etc. las tendría igual con un gobierno del PP que con uno del PSOE en Madrid. Y sabe también que Rodríguez Zapatero no puede volverse atrás ahora de lo prometido en el Congreso porque estarían en juego los Presupuestos Generales.

 

ABRAZOS DE QUITA Y PON

Tampoco los “cariños” financieros son para siempre, sino sólo hasta que las urnas los separen, confiesa un muy alto cargo económico del Gobierno. Los banqueros, con la excepción naturalmente de Francisco González, y los grandes constructores y los líderes industriales cambiarán sonrisas y abrazos y elogios con Rodríguez Zapatero mientras esté en La Moncloa, y lo harán con igual intensidad, y en algunos casos con mayor sinceridad, con Rajoy si fuera el nuevo ocupante del “gafado” edificio (esto lo contaremos, por cierto).

Dentro del área económica del PSOE hay sinceros socialistas liberales, que no es una contradicción como se sabe desde hace casi un siglo. El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, es un ejemplo de ello. En realidad, está en el PSOE por aquello de la oposición antifranquista, pero en filosofía económica observa la estrategia de subvenciones a costa del superávit presupuestario con más pavor incluso que muchos diputados de la bancada del PP. Dentro del PSOE, Pedro Solbes no está solo en su desolada defensa de los últimos reductos de rigor en la política económica, aunque ahora pinten bastos para esa seriedad.

Tampoco está quieto el ambiente político dentro del sector de los medios de comunicación. Pero ésta es otra historia que necesita más detalles (seguirá).
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