El complejo de edificios que ha abandonado el Ejecutivo de Alberto Ruiz-Gallardón, ha sido el hogar de 162 alcaldes desde 1656. El inmueble es uno de los que cuenta con un patrimonio artístico e histórico más importante de la ciudad.
Hasta este lunes y desde hace más de 350 años, la sede del Ayuntamiento de Madrid ha estado situada en la plaza de la Villa y por ella han pasado 162 alcaldes. Esta sede componía de dos edificios: la Casa de la Villa y la Casa Cisneros, ambos en la plaza de la Villa.
Este emplazamiento se denominaba anteriormente como la plaza de San Salvador, ya que junto al lugar se erigía la iglesia de San Salvador levantada en la calle Mayor, desde antes del año 1202. Allí, a partir del año 1356 comenzaron a celebrarse las reuniones del concejo de la villa primero en el interior y más tarde en el atrio hasta que en 1599 fue derribado el pórtico de la iglesia porque estorbaba la entrada de Margarita de Austria que venía a casarse con Felipe III.
Se edificó entonces en unas casas próximas de la plaza de San Salvador la actual Casa de la Villa con planos de Juan Gómez de Mora y Pedro Pedrosa. Las obras comenzaron en 1644 y dosce años después el edificio ya comenzó a ser utilizado si bien las obras no fueron terminadas hasta 1695. El edificio estuvo ocupado parcialmente por la cárcel de la Villa, que se llevó allí desde su primer emplazamiento, situado en la plaza de San Miguel, razón por la que se dotó al edificio de dos puertas.
En el siglo XIX el patio central fue cubierto para acoger un espacio dedicado a actos protocolarios que se denominó el Patio de los Cristales. Ante la falta de espacio en 1909 el Ayuntamiento adquirió la colindante Casa Cisneros, que había sido construida para Benito Jiménez de Cisneros, sobrino del famoso cardenal, en 1537. Este edificio, donde hasta ahora tenía su despacho Ruiz-Gallardón, fue utilizado como vivienda hasta su conversión en dependencias municipales. En 1915, el arquitecto Luis Bellido unió ambos edificios con un arco. Ahora, el Ayuntamiento quiere reformar estos edificios y dedicarlos a espacios visitables y a celebraciones solemnes.