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La felicidad política de las encuestas

La felicidad política de las encuestas

lunes 04 de noviembre de 2013, 08:09h
Cada semana tenemos una encuesta sobre la voluntad o los deseos políticos de los españoles. Desde el oficial CIS a las que filtran los propios partidos pasando por las de los medios de comunicación. Unas se basan en unos cuantos miles de entrevistados y cruzan las preguntas para intentar ocultar el alma de los futuros votantes. Otras, con apenas mil llamadas telefónicas, buscan de forma más interesada transmitir la mejor de las imágenes de la formación que las presenta. Todas ellas rebosan felicidad política, incluso cuando dejan al descubierto la pobre imagen que los ciudadanos tienen de su clase política.

Si la valoración de los gobernantes y de la oposición se queda por debajo del aprobado la mayor parte de las veces, no importa. Llegara el momento de votar y aparecerá el partido, la lista y los nombres propios quedarán sepultados bajo las siglas de los más poderosos. Además, siempre queda el futuro, el momento de la verdad, la convocatoria electoral en la que la única y verdadera encuesta será la que arrojé el conteo de las papeletas urna a urna.

El PSOE se pudre por dentro, pero de cara a su conferencia política arroja sobre los españoles su encuesta, que es pura satisfacción: los socialistas no solo van a ganar al PP en las próximas elecciones, van a poder gobernar, eso si, con ayuda de Izquierda Unida. Al mismo tiempo y para "llevarse bien" con los dirigentes, militantes y votantes de esa formación, ponen en marcha un " plan de acercamiento" hacia antiguos líderes pata ver si así convencen a los posibles votantes de la izquierda que para ganar a la derecha y desalojarla del poder hay que unir y sumar votos, y que esa suma sólo es posible en el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba y no en esa IU de Cayo Lara que les quita parte de su " cartera" electoral con sus posiciones más claras y contundentes respecto a como ejercer la oposición frente a las medidas del gobierno de Mariano Rajoy.

Si este fin de semana de Todos los Santos, Rosa Diez ha tenido su momento de gloria con mas votos de liderazgo en UPyD que nunca y una " oportuna" deserción política en Asturias, con motivos que pueden ser justos pero que inevitablemente huelen a oportunismo; el próximo fin de semana le toca vivir esa experiencia a la dirección socialista de Rubalcaba, Elena Valenciano y Óscar López, que intentarán que las cien propuestas a discutir y aprobar como futuro programa electoral logren enterrar aunque sea por unos días el afán sucesorio de Carme Chacón, Tomás Gómez, Patxi López y demás compañía.

Si desde la oposición se animan con encuestas, conferencias y congresos, desde el poder se animan con las opiniones de las mismas agencias de calificación y organismos internacionales que hasta hace dos días nos ponían verdes por nuestro desastre económico. Que la prisma de riesgo baje desde aquellos brutales 600 puntos del verano del 2012 está muy bien, pues así nos ahorraremos todos unos cuantos miles de millones de euros, y que desde el FMI o la agencia Fitch animen a la inversión en España por la mejora de la confianza siempre es de agradecer, pero tengamos todos, los que gobiernan,,los que aspiran a gobernar, y los que miramos a unos y a otros, la frialdad suficiente para reconocer que los miles de millones que han llegado y van a llegar para invertir o comprar en nuestro país, más que para crear o mantener puestos de trabajo y a través de ellos incentivar el consumo interno, lo que buscan es obtener unas rentabilidades que no encontrarían en otros lugares debido a la "evaluación interna" que hemos sufrido los españoles. Como somos más pobres ( salvo unos pocos)'y todo vale menos, se puede comprar más y más barato para luego volver a vender más caro. El mejor de los ejemplos de este fenómeno tan " esperanzador" para el gobierno está en la SAREB, esa sociedad que es capaz de  vender con su propio dinero - que es el de todos- los activos que ella misma devalúa para que unos cuantos fondos buitres sigan ganando con nuestro empobrecimiento.

Habrá que esperar a las elecciones europeas para ver de verdad que opinamos los españoles. Encuesta real acerca de los políticos y de sus propuestas. Con la reserva de que si se da un alto nivel de abstención, la realidad quedará de nuevo sujeta a las dulces interpretaciones de los partidos. Y mientras tanto paciencia, mucha paciencia ante el aluvión de encuestas que nos vendrá encima.
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