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La izquierda insensata

La izquierda insensata

viernes 17 de abril de 2015, 11:26h
Cuando uno empieza viendo en el aleteo de un pajarito la reencarnación de un militar golpista, mal asunto. Cuando el milagro se repite y el pajarito habla, hay que reconocer que la cosa se complica. Pero es que si además de hablar el "pajarito chiquitico" te bendice antes de empezar una campaña electoral, lo mejor es abandonar la carrera política y hacerse estilita, estilita bolivariano desde luego, pero estilita y dejar la política en manos de la sensatez. Cuando no se hace caso, pasan las cosas que pasan: en plan gracioso que se confunde alfabetismo con analfabetismo o se desconoce que estas tres letras, SOS, no son necesariamente la segunda persona del singular de presente de indicativo del verbo ser en el decir del español en algunos países de América Latina, de forma que a alguien que grita SOS VENEZUELA, no se le puede responder "¡fascista, vos no sos Venezuela!". Y así.

Pero en el incalificable discurso del líder por herencia Nicolás Maduro, se juntan demasiadas obsesiones para poder reflexionar sobre un país de la OPEP que tendría que ser rico, seguro, desarrollado etc. y no lo es. Ni lo es ahora con un populista de izquierdas, ni lo fue con el corrupto Carlos Andrés Perez. Pero aquello es historia y lo que hoy avergüenza a no pocos venezolanos son las patochadas que no sólo dice sino que también hace, el presidente la Republica Bolivariana. Y con todo, lo peor no es la vergüenza sino la terca realidad de unos hechos y unas cifras que están ahí y que el mundo contempla -y los venezolanos sufren- y que hablan de la inseguridad, de la pobreza, de la falta de productos básicos que ya sólo niegan los más ciegos defensores de un sistema que se desmorona cada día.

Nicolás Maduro ha vuelto a llamar de todo al Gobierno español y a la clase política en general mezclando churras con merinas y haciendo juegos de palabras con "rajao" y Rajoy. La cosa empezó templada pero Maduro se fue viniendo arriba según se oía a sí mismo y es de esperar que en los próximos días empresas españolas que trabajan en aquel país  tengan graves problemas con su gobierno.

Y todo porque en las Cortes se votó pedir a don Nicolás la puesta en libertad de los opositores a su régimen. Se aprobó con amplia mayoría pero la "injerencia" sentó mal no sólo al gobierno bolivariano sino también a algunos partidos y coaliciones que arrimaban el ascua a su sardina como mejor podían. Y tan cierto es que Maduro salió elegido en las urnas como que la libertad de expresión no parece lo más respetado por su gobierno de forma  que esa democracia parece, por lo menos, bastante cuestionable. 

Pero dejando al margen al pintoresco personaje y sus pajaritos, lo que resulta alarmante es que la izquierda de este país en lugar de avergonzarse con lo que dice y hace Maduro, se empeña en justificarlo: Rosana Pérez (BNG) afirma; "los opositores detenidos alentaron protestas violentas". Joan Tardá, de ERC: "Maduro ganó las elecciones aunque les joda" (A quién señor Tardá?  ¿A los que defienden la libertad de expresión?) El portavoz de IU, Joan Josep Nuet, pidió que "no se ponga en libertad a los criminales", y Jon Iñarritu, de Amaiur, exhibió un cartel donde se podía leer "Free Otegi".  No se entiende. Lo malo es que este discurso absurdo y contradictorio da alas a un populismo que practica justo lo contrario de lo que serían los valores de una izquierda posible y deseable dentro de la coherencia. Hay una izquierda insensata que se empeña en equivocarse una y otra vez al no ver la realidad de las cosas. Allá ella. Menos mal que el PSOE ha sabido quién es quién.
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