La primera convocatoria electoral: los abogados
jueves 13 de diciembre de 2007, 21:01h
Actualizado: 17 de diciembre de 2007, 07:54h
Entramos en período intensivo de elecciones: las generales, las de la Conferencia Episcopal…Y, antes que ninguna, las del Colegio de Abogados de Madrid, este viernes. La capital española cuenta nada menos que con casi cincuenta mil abogados, casi tantos como en los Estados Unidos, dedicados a los menesteres más variados, desde los despachos multinacionales hasta el ejercicio libre e individual. Desde las influencias hasta la defensa por el turno de oficio. El peso social de los abogados ha sido, es y será enorme. Y es aún mayor la del Colegio de Madrid, donde los grandes despachos –con alguna excepción en Barcelona—tienen su sede central, con cientos de letrados trabajando en ellos. Los cuerpos de elite aún se nutren de Licenciados en Derecho, y lo mismo ocurre –aunque hoy menos que antaño—con la clase política.
La personalidad que dirija este Colegio de enorme influencia no es, por tanto, baladí. De Pedrol Rius a Luis Martí Mingarro, dos decanos históricos, el Colegio ha experimentado diversos avatares, aunque en ocasiones podría pensarse que se ha preocupado más de cuestiones corporativas que de abrirse a la sociedad. La profesión necesita mantener los códigos deontológicos estrictos que tanto lustre dieron a la abogacía y ofrecer, acaso, algunos perfiles menos materialistas.
Pensamos que los dos candidatos con más probabilidades, Antonio Hernández Gil y Javier Cremades, presentan un buen perfil para hacerse cargo del Colegio. Aunque sería preciso que, al menos en el primer caso, se garantizase inequívocamente que los enormes bufetes multinacionales, entre ellos el mayor de España y uno de los más grandes de Europa, uno de cuyos socios va en esta candidatura, no intentarán copar la institución que es de todos los abogados madrileños y un poco también de sus clientes, es decir, de todos los ciudadanos.
Por esta razón, y porque Cremades se ha ocupado más tradicionalmente de cuestiones relacionadas con el periodismo y específicamente con la información más avanzada tecnológicamente, admitimos que conocemos más a este candidato, más ‘mediático’ que su oponente. Pero, en todo caso, repetimos que ambos nos parecen figuras profesionalmente muy dignas del cargo, al que tampoco debemos buscar connotaciones políticas; sería un error hacerlo.
Desde nuestra modesta plataforma, a la que muchos letrados están abonados, quisiéramos hacer hoy un llamamiento a la participación en las urnas. Parece insuficiente el porcentaje habitual de votantes para elegir nada menos que a la junta que dirigirá los destinos de un Colegio que es más que un Colegio profesional.