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El padre del héroe del monopatín

jueves 17 de diciembre de 2020, 09:40h

Hemos pasado el ecuador del mes, dentro de una semana Nochebuena y tal y como sigue siendo habitual en este año, seguimos sin planes, no podemos tener planes. Seguimos al capricho del más caprichoso de este año, el coronavirus. Aunque esta vez es algo más que aplazar un plan, porque hay fechas que son inaplazables...

Hace unos días Iker Jiménez entrevistó en su programa Cuarto Milenio a Joaquín Echeverría, el padre de Ignacio Echeverría, “El héroe del monopatín”. Un joven español que en Junio de 2017 fue asesinado por unos terroristas yihadistas en Londres y que gracias a su valentía y su heroicidad salvó la vida de una pareja que estaba siendo atacada y de otras personas. Un hombre bueno que sin dudar, con más arma que su arrojo y su monopatín se enfrentó a los malos, unos malos de los que hasta la policía tuvo que huir. Una de esas historias que te reconcilian con la vida pese a su trágico final.

El programa abrió con una viñeta del gran JM. Puebla, en la que Ignacio es recibido en el cielo por Don Pelayo y Blas de Lezo con los honores de un héroe, sin duda, los que merecía y los que merecerá durante toda la eternidad. Sin embargo, su padre en este homenaje público, quiso “desmitificar al mito”, diciendo que Ignacio era una “persona normal, sin ninguna habilidad especial, pero con un gran coraje que le hacía levantarse y seguir intentándolo”. No sería su intención, pero este padre hizo aún más grande a su hijo, porque eso es lo realmente extraordinario y eso no lo hace una persona normal y menos en este momento en que los valores están en desuso, donde miramos para otro lado y cuando lo individual prima sobre lo colectivo.

Entre tanto egoísmo, tanto ruido, tanta deshumanización, tanta desolación, esta entrevista me reconcilió no solo con la vida sino con el género humano. Ha sido como un oasis entre tanto caos. Una charla tranquila, dejando hablar, viendo el lado bueno de las cosas, hablando de los buenos, de valores, de respeto, de fe, de religión sin complejos y sin censuras. Y sobre todo, ese padre hablando con una admirable generosidad que me encogió el corazón y el alma, haciéndonme sentir su emoción en la que sorprendentemente, como él dijo, no había dolor, porque de lo contrario “sería muy egoísta”, ya que la muerte de su hijo salvó vidas.

No me cabe duda de que nuestro héroe, uno de esos que no llevan capa, es más que eso, posiblemente un ángel de la guarda para muchos y un ejemplo para todos, como también lo es su padre, quizás por eso su hijo se comportó así, porque de un superhéroe nació un héroe.

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