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Ante la crisis total que nos han fabricado

lunes 11 de julio de 2022, 15:50h
¿Ante la crisis total que nos han fabricado, la solución es más liberalismo? Pasemos de las ideas a lo real. La crisis no finita de 2008, incrementada tras el covid y el colapso de producción y transportes que esta pandemia produce, se ve agravada ahora por quienes desde 2014 impulsan la guerra en Ucrania. Con Europa gobernada a derechas e “izquierdas oficiales” por lacayos de los EE.UU y personas que no piensan en el bienestar de sus pueblos, por cierto con varías monarquías europeas como la de Gran Bretaña o España a la cabeza del atlantismo suicida. Vamos directos al caos. Nada es casualidad.

Italia, Francia, Alemania, Portugal e incluso Grecia se han tentado la ropa en algunos momentos y dudado sobre las consecuencias de la guerra de la OTAN, pero los gobiernos de su graciosa majestad o el rey de España han sido campeones de un belicismo que va a empobrecer hasta límites insospechados a sus pueblos, aunque finalmente todos los mandatarios de la Europa occidental han entrado al trapo del guerrerismo y rearme que Biden impone y el capitalismo globalista exige en aras del imperio anglosajón.

Alguien pensará que aprovecho que el Pisuerga pasa por Valladolid, para atacar a las monarquías, pero son hechos no ideas. Por eso y ante la crisis total que ya padecemos las soluciones no van a venir de reinos liberales, sino de personas que crean en la democracia, el estado y el papel redistribuidor del estado, es decir de personas creyentes en la res pública, en lo público, lo común, lo de todas y todos y no en la sacrosanta propiedad privada. Por tanto hechos reales y pegados a la realidad, esa misma realidad que impide que millones de personas no lleguen a fin de mes, los recibos de la luz sean una dura losa o llenar el depósito de combustible de un vehículo una operación imposible.

Por tanto exigir la nacionalización del sector sanitario es imperativo. Exigir la nacionalización de las compañías eléctricas de sentido común y defender la igualdad a través de la educación pública un acto de democracia y cultura. Pero para esto hace falta tener valores republicanos. La ciudadanía, la ley a favor de las mayorías y la defensa del estado es un valor republicano, es el fundamento de las repúblicas liberales del siglo XIX y de las constituciones renovadas tras la segunda guerra mundial

Por eso veamos cosas prácticas, sería muy importante por ejemplo que los ayuntamientos en defensa de sus vecinas y vecinos atracados por las eléctricas mafiosas que han secuestrado el mercado eléctrico aprueben mociones exigiendo la nacionalización de la luz y el control de precios, pero al mismo tiempo y de forma práctica exijan un plan urgente para que las autonomías y el propio gobierno apoyen la creación de miles de empresas locales municipales al objeto de implementar empresas públicas de luz de forma que se acabe con el monopolio privado eléctrico y de paso se abarate hasta límites insospechados el recibo. Grupos municipales amigos del autor van a presentar mociones en los plenos de los ayuntamientos solicitando la creación de empresas municipales de energías alternativas.

Al objeto de defender lo público, acabar con los monopolios privados que mandan en el reino de España y liquidar la corrupción es imprescindible cambiar la constitución. Una Constitución que garantice la soberanía popular, ponga el bien común y la justicia redistributiva en el centro de la acción e impida que privilegios de cuna sean superiores a los derechos democráticos. Una Constitución que permita las nacionalizaciones y la primacía de los intereses comunes sobre los privilegios de clase y casta que la Constitución de 1978 impide.

Por eso es lo realista pedir instrumentos legales y políticos que garanticen ante la dura crisis total que vamos a sufrir y/o estamos sufriendo ya, blindar lo público e impedir que las y los neoliberales de los partidos de todo el arco parlamentario defiendan los intereses de los ricos, las multinacionales y los clanes mafiosos o la familia real por encima de las personas, las clases populares, la clase trabajadora en activo o jubilada y la ley sirva para reprimirnos, desahuciarnos o robarl con el precio de la luz, el combustible, la vivienda y los alimentos.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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