Duros y centristas afilan los cuchillos de cara al congreso del PP catalán
viernes 04 de abril de 2008, 16:39h
Última actualización: domingo 06 de abril de 2008, 11:04h
La batalla por el liderazgo del Partido Popular de Cataluña PPC acaba de empezar. El anuncio del actual presidente, Daniel Sirera, asegurando que optará a la reelección al congreso del mes de julio ha servido por comprobar como las diferentes familias populares están dispuestas a hacerle frente.
Aparte del presidente del grupo municipal del PPC en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz, parece que los piquetistas también quieren presentar una candidatura encabezada por la diputada Montserrat Nebrera.
Según diversas fuentes internas, Nebrera estaba llamada a jugar un rol importante en el PPC, pero con la dimisión de Piqué se ha visto relegada a un segundo plano y ahora estudia encabezar una candidatura y apostar al todo o nada, aun cuando esto pueda acabar con su carrera política en el partido conservador catalán.
El presidente del PPC, Daniel Sirera, que tiene el apoyo de la dirección estatal del partido y de Mariano Rajoy, anunció el martes, 1 de abril, que se presentará para repetir como presidente del partido. Sirera también anunció el adelantamiento del congreso del partido a julio.
Así, los populares catalanes celebrarán su congreso un mes después de que el del PP a nivel español, que se hará en Valencia del 20 al 22 de junio. Un adelantamiento que ha "irritado", según las fuentes consultadas, el sector encabezado por Alberto y Jorge Fernández Díaz, puesto que temen que la proximidad del congreso del PPC en relación al Congreso del PP estatal pueda "facilitar" la elección de Sirera como presidente.
Alberto Fernández Díaz es uno de los cabezas visibles del aparato del partido desde hace muchos años. Entre los años 1996 y 2002 ya ocupó la presidencia del partido en Cataluña. Según las mismas fuentes, Fernández Díaz "controla" las bases del partido, mientras que a Sirera se le considera una persona designada por Madrid con escaso apoyo entre la militancia.
Fernández, fiel a su probada fidelidad al PP estatal, aceptó a regañadientes ser relegado del liderazgo del PP cuando desde Madrid se diseñó la operación Piqué, tendente a incrementar la penetración de los populares en el electorado catalán mostrando un giro más catalanista, sin llegar a ser nacionalista y socialmente moderado.
El papel de Sirera es difícil porqué se basa en su fidelidad contrastada al aparato estatal. Por tanto, ante los resultados electorales adversos conseguidos en Cataluña el actual presidente del PP catalán se habría dirigido a los dirigentes de la calle Génova para pedir que los dirigentes españoles cambien su discurso respecto a Cataluña. En este sentido, se piden gestos que eviten que la mayoría de la población catalana perciba el PP como un partido anticatalán. El problema está en que ni en Madrid ni en la sede de los populares catalanes están dispuestos a variar su postura ni sobre los recursos de anticonstitucionalidad del estatuto catalán ni sobre el uso del catalán en el sistema educativo.
El papel del PP en Cataluña se considera clave para una victoria o una derrota de este partido en el conjunto español. El dato siguiente lo explica: el PP a nivel estatal ha perdido frente al PSOE por una diferencia de 15 diputados. En Cataluña el PSC ha sacado al PP 17 diputados.
Una operación que puede verse en clave electoral interna es la recuperación de un valor como Alicia Sánchez Camacho, que se enfrentó en las elecciones al reto de ser diputada por Girona sin conseguirlo. Esta provincia es la única en el territorio español sin representación del PP. Por tanto, Sirera ha cedido su puesto de senador autonómico a Sánchez Camacho, con lo que consolida su peso en Girona ante la pujanza que estaban teniendo los críticos después de la derrota de la ex diputada.