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El juez Ferrín Calamita

El juez Ferrín Calamita

Una frase hecha del castellano dice que no hay que perder el norte. Pero el juez Ferrín Calamita ha ido perdiendo, paso a paso, los cinco puntos cardinales: los cuatro que aprendimos en las clases de geografía y, además, el punto cardinal del sentido común, sin el cual un ser humano se convierte en una máquina de continuos despropósitos.


"El juez Ferrín Calamita debería considerar que es un peligro social y al que, para colmo, mantenemos los españoles con cargo a los presupuestos del Estado"
Ferrín Calamita, tras una baja por depresión, se halla suspendido cautelarmente tras haber bloqueado, en un momento de delirio, una adopción por lesbianas. Este ciudadano debe considerar que la homosexualidad es una lacra nefanda que un individuo elige por perversión sexual y para ofender al género humano. A su edad debería saber que ser homosexual o heterosexual se parece a mucho a medir 150, 170 ó 190 centímetros: la tendencia sexual y la altura física nos vienen impuestas por la naturaleza – en el sentido amplio del término – y no somos responsables de ellas. Otro fallo - en el doble sentido de esta voz: sentencia judicial y grave error de juicio – de este divino juez otorgó la custodia de sus dos hijas a un padre maltratador sobre el que pesaban tres órdenes de alejamiento, cuatro condenas por faltas y una quinta condena por delito de maltrato continuado.

    Tras cinco años de batallas judiciales, la madre ha conseguido la custodia de las niñas por decisión de otro juzgado. El juez Ferrín Calamita debería considerar que es un peligro social y al que, para colmo, mantenemos los españoles con cargo a los presupuestos del Estado.
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