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Residencias ante el covid-19: lazaretos para infectocontagiosos

martes 28 de julio de 2020, 07:55h

La protección contra las pandemias, que solían venir de oriente a Mallorca, consistía en aislar a los tripulantes de las naves, en un lazareto llamado “Sa Corantena”, en donde les retenían cuarenta días, en plena bahía de Palma. Allí morían como moscas en condiciones atroces, y los pocos que sobrevivían a las diversas pestes, podían bajar a la ciudad y eran libres.

Esta atrocidad, asimilable en pleno siglo XXI, al confinamiento, se ha verificado en España, en plena edad moderna, este pasado febrero marzo, especialmente en las Residencias, ideadas para atender en mejores condiciones a los mayores de la 3ª Edad, que necesitaban cuidados especiales. Ya estaba previsto en un plan del Ministerio de Sanidad de 2005, el aislamiento caso de pandemia, de estas residencias que debían evitar, los posibles contagios, amurallándose, como algunas lo han hecho, evitando que los mayores contrajeran el coronavirus y sobre todo, la muerte de 28.414 residentes, a quienes no solo se les aisló, sino que se les negó la hospitalización, por una comunicación del Ministerio de Sanidad del 5 de marzo que así lo afirmaba, provocando un auténtico genocidio.

¿Cuántas residencias de mayores hay en España? Unas 5.400 aproximadamente que ofrecen unas 373.000 plazas, alrededor de un 25% son públicas y el resto son privadas. Pero esta respuesta también debe ser mirada de cerca. La colaboración público-privada es tan evidente que cuesta distinguir que es público y que no por los diversos tipos de colaboración, lo que paga la administración a los centros privados que tienen plazas públicas concertadas con dicha administración, varía en función de cada comunidad autónoma. Así mismo, no sabemos cuánto le cuesta a la propia administración mantener diariamente sus plazas en sus propios centros públicos, pero sabemos que es mucho más. Lo privado es siempre más barato que lo público por el parkinsonismo evidente de la burocracia asistencial,

El periódico Alto y Claro entrevistó a José Alberto Echevarría (FED) quien dijo “Las residencias de mayores han estado claramente discriminadas por las administraciones. Nos han dejado solos: sin medios, sin equipos, sin derivaciones hospitalarias y sin medicamentos, en resumen: Las administraciones podían- y debían- haber actuado de otra manera. ¡Caro que sí! Las administraciones eran conscientes del avance del coronavirus 2 meses antes de que se declarase el estado de alarma. Se deberían haber tomado medidas bastante antes. Y no solo medidas. Sino que se debía de haber dotado de equipos de protección.

Las residencias han estado claramente discriminadas por las administraciones. En las residencias, cuando se producía un solo caso de contagio, en vez de aislarlo (como se hacía en los hospitales y en las prisiones), se consideraba que toda la residencia estaba contagiada y se los encerraba.

Cuando llamábamos a un hospital para derivar a un enfermo decían: “persona mayor, persona dependiente (independientemente de la sintomatología). No lo aceptamos”. Y como medicamente te enviaban sedantes (morfina o paracetamol).

Nos han dejado solos, encerrando a las personas sabiendo que estaban contagiadas. Nos han dejado solos porque no nos han permitido las derivaciones a los hospitales. Nos han dejado solos porque no nos han dado equipos de protección. Nos han dejado solos porque no nos han dado medicamentos (solo sedantes)

Es terrible, inhumano, pero por razones que los científicos han sido incapaces de determinar, el Covid 19, ha afectado mayoritariamente, en la 1ª Oleada, a los mayores de 65 años en un 95%, de los 43.985 fallecidos según la Asociación Española de Profesionales de los Servicios Funerarios (AESPROF). Si a 25 de mayo los fallecidos reconocidos eran 28.109 los reales llegan a 43.985, es decir, 15.876 más, un 56,5 más. El Gobierno rehuía la verdad, por su responsabilidad e ineficacia en la prevención y por reducir el drama solo a números. Según mis cálculos el 68 % lo han hecho en residencias es decir 28.414 fallecidos sin la debida asistencia médica, lo que plantea consecuencias penales, por falta de prevención, y ahora, el difícil problema de medicalizar las residencias, pero este es otro tema.

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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