www.diariocritico.com

¡Cómo me la maravillaría yo!

lunes 27 de septiembre de 2021, 08:34h

Lola Flores, La Faraona, la insigne artista racial y fenómeno de los escenarios, los tablaos y los espectáculos televisivos del momento, popularizó en su día una canción, especie de trabalenguas cantado que da título a esta columna y que no le habría venido mal conocer a nuestra ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, antes de lanzarse al abismo de recientes declaraciones tan espectaculares como inoportunas.

Decía Maroto poco después de iniciada la feroz y catastrófica erupción del volcán de La Palma, más o menos, que esperaba que el “espectáculo maravilloso” del volcán sirva de “reclamo” turístico. Y aunque –justo es decirlo-, muy pronto pidió perdón a los canarios por sus palabras en un momento como ese, no está demás aquí recordar a la ministra que es preferible recurrir a los lugares comunes que intentar ser original y lanzarse por vericuetos innovadores y progresistas porque, al final, tristemente, uno se acaba dando de bruces contra la pared de la estulticia.

La sensación de que palabras como las suyas son, más que inoportunas, inadecuadas, insensibles, -ofensivas incluso-, crece día a día después del enorme, infernal rastro de lava que la erupción del volcán de la cordillera de la Cumbre Vieja está dejando a su paso en La Palma, con las cuantiosas pérdidas económicas y emocionales que ha llevado a los habitantes que residen en las proximidades de la montaña. Solo unos días después, con el volcán rugiendo y escupiendo fuego y lava incesantemente, el balance provisional es de cerca de quinientas familias que se han quedado sin casa y sin hacienda, y más de seis mil personas alojadas en campamentos provisionales instalados por autoridades civiles y militares.

Los afectados -lo vemos día a día en radios, periódicos y televisión-, muchas veces entre lloros, se lamentan de que la zona se va a arruinar, que con la pérdida de las casas y las plantaciones agrícolas y los rebaños de ganado se pierde también una forma de vida. Ante dramas, tragedias como esta no cabe más que el apoyo sin fisuras y la solidaridad del gobierno autonómico y nacional que –estoy seguro de ello-, no van a escatimar en las ayudas económicas para toda la población.

Creo que, junto a dos de sus compañeras de gabinete, Nadia Calviño, vicepresidenta primera y Margarita Robles, la ministra de Defensa, Maroto era una de las miembros del gobierno que más sentido común y racionalidad estaban aportando. Sus dos compañeras se quedan ahora solas en eso de no haber metido la pata por el momento.

Muchas veces he pensado que si Dante Alighieri, el poeta italiano que vivió entre los siglos XIII y XIV, y que marcó con la ‘Divina comedia’ un hito en la historia de la literatura del periodo medieval al renacentista, hubiera nacido en nuestros días, seguro que habría reservado un huequito para incluir a los políticos torpes en algún estadio del infierno. Para los españoles, tanto de izquierdas como de derechas, habría que reservarles un espacio específico en alguno de los círculos de ese estadio infernal. Por suerte para Maroto y todos los demás, Dante está muerto y bien muerto.

Pero seguro que la ministra de Turismo ha grabado en su memoria ya de forma indeleble que una cosa es un espectáculo y otra bien distinta una catástrofe. Hay espectáculos catastróficos pero ninguna catástrofe es un espectáculo. Por favor, señoras y señores políticos, antes de cualquier declaración díganse en voz alta ¡Cómo me la maravillaría yo!, y solo después de haberlo dicho tres veces sin equivocarse, piensen bien qué van a soltar después por sus boquitas.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios