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Puigdemont detenido: y después, ¿qué?

Puigdemont detenido: y después, ¿qué?
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martes 30 de enero de 2018, 12:30h

Es el sueño deseado por muchos en el Gobierno y la mayoría de los partidos desde Madrid: ver el día en el que el ex president Carles Puigdemont sea arrestado y termine detenido por las fuerzas del orden. El candidato a la presidencia de la Generalitat se enfrenta al siguiente panorama jurídico:

Puigdemont detenido: y después, ¿qué?

Carles Puigdemont tiene que acudir al Tribunal Supremo, concretamente ante el juez Pablo Llarena, en calidad de imputado, para declarar por los presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de caudales públicos.

Carles Puigdemont está acusado de promover el referéndum separatista ilegal del 1 de octubre de 2017, organizarlo y financiarlo, además de facilitar su celebración pese a estar prohibido por el Tribunal Constitucional para evitar que se votara. Por ello está acusado del presunto delito de rebelión. Al ayudar económicamente a que se celebrara, también está acusado del presunto delito de malversación de fondos públicos.

Carles Puigdemont está acusado del presunto delito de sedición por participar y promover la proclamación de independencia de la República de Cataluña en el Parlament el día 27 de octubre de 2017, para posteriormente celebrarlo públicamente con alcaldes llegados de toda Cataluña.

El ex president alega que su figura es "inviolable" como diputado y que no puede ser detenido, como dicta la legalidad española, salvo ante caso de "delito flagrante".

La Constitución Española, que ha prometido acatar "por imperativo legal", protege especialmente a los parlamentarios (ya sean nacionales o autonómicos) y al Jefe del Estado. Les otorga inviolabilidad, de manera que a no ser que haya un flagrante delito, no puede ser detenido a no ser que una instancia superior le requiera por otro motivo. En su caso, lo que se pide de Puigdemont es que declare ante el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, pero bajo esta teoría, no podría ser detenido por fuerzas policiales sin otro motivo.

Puigdemont ya ha evitado su arresto en varias ocasiones. La primera, tras proclamar la independencia el 27 de octubre, marchó primero a Girona, la ciudad de la que fue alcalde, para dejarse ver públicamente y confundir a las fuerzas policiales y a la Justicia. Poco después escapó a Bélgica a través de Francia.

En noviembre de 2017 llegó a estar personado de manera voluntaria en una comisaria de Bruselas para que el juez belga que cursaba la euro-orden de detención desde España le tomase declaración. Después, el juez belga le dejó salir sin detenerle, mientras seguía estudiando la euro-orden.

El Tribunal Supremo terminó retirándola, a esperas de conocer nuevos movimientos del ex president.

Este mes de enero de 2018, Puigdemont volvió a desafiar a la Justicia y a la Policía al desplazarse a Dinamarca, otro país de la Unión Europea que podía haber procedido a su arresto por petición española. Aunque la Fiscalía solicitó que así fuese, el juez Llarena, del Supremo, decidió que beneficiaría al acusado y optó por descartar esa orden de arresto internacional y intracomunitario.

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