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Caballero Gonzalo

> Gran faena de Ureña malograda con la espada en un encierro de mucho interés

Tarde gris de Fernando Rey y Francisco José Espada

En época de matadores y novilleros clónicos, algunos -pocos, eso sí- destacan por su personalidad. Como acontece con Gonzalo Caballero, que a tal virtud sumó este lunes un valor casi heroico porque no quería dejar vacío su esportón de trofeos. Y echó por la calle de en medio cambiando una oreja por varias volteretas de las que no salió corneado de milagro, la última tras tirarse a matar a su segundo enemigo sin muleta. Protagonista de una tarde con pocas noticias de sus colegas Rey y Espada y del encierro debutante de El Parralejo, el coletudo madrileño logró su objetivo estadístico y pasó a la enfermería donde fue atendido de "contusiones y erosiones múltiples".

Desigual Román y flojo de nuevo Posada de ¿Maravillas?

Novillos de GUADAIRA y 4º, 5º y 6º de MONTEALTO, mal presentados excepto 5º y poco ofensivos de cara; mansos aunque noblotes excepto el peligroso 1º y justos de fuerza. ROMÁN, que sustituía al lesionado Martín Escudero: silencio; silencio. GONZALO CABALLERO: ovación; silencio. POSADA DE MARAVILLAS: silencio; silencio. Plaza de Las Ventas, 26 de mayo. 17ª de feria de San Isidro. Dos tercios de entrada. 
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Un encierro sin opciones de triunfo

Peor, imposible. O casi. No es que fuese la crónica de un pertardo anunciado. O casi. Porque la otrora puntera ganadería de Fuente Ymbro, tan del gusto de las figuras, ahora está podrida, como ya demostró hace unas meses en la cátedra de Las Ventas. Y como todo puede ir a peor, pues eso, que fue. Contra estos supuestos animales bravos, además muy escasos de fuerzas, se estrellaron tres novilleros punteros, que acabaron tan aburridos como el cotarro. Peor, imposible. O casi.

Lo ganó en categoría novilleril y Fandiño en la de matador

"Un artista dentro y fuera de los ruedos; un tío que intenta ser puro en ambos sitios". Así se pronunciaba el mecenas cultural Alfonso Pedragosa al entregar al novillero Gonzalo Caballero el Premio Maná, que concede la Tertulia Taurina a las faenas más artísticas y que lleva el nombre de este restaurante de Alpedrete del que es propietario. El coletudo se lo había llevado en su categoría, como Iván Fandiño -ausente por estar en plena campaña americana- lo había hecho en la de matadores de toros.