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Todas las armas que se manejan para que Trump no agote ni un primer mandato

Todas las armas que se manejan para que Trump no agote ni un primer mandato
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(Foto: EP)
jueves 12 de enero de 2017, 12:54h

No hablamos de un simple discurso 'conspiranoide'. Hay bastantes razones que apuntan a que Donald Trump, quizás el presidente electo más discutido de la historia de EEUU, no agotará el mandato de 4 años para que ha sido elegido, hasta enero de 2021.

- Un primer indicio de que Trump tiene a peligrosos enemigos en contra es que los servicios de inteligencia norteamericanos estarían claramente orientados a evitar que sus acciones de gobierno hagan peligrar la seguridad nacional. La CIA y otros organismos, todos ellos, por cierto, muy discutidos por sus acciones del pasado, ven peligrar a la nación ante enemigos internacionales. Si con Obama creció el Estado Islámico, se espera que el efecto adverso que pudiera despertar Trump a nivel planetario pueda ser aún peor.

- Los supuestos informes que tiene la inteligencia estadounidense en su mano, al parecer ahora, dicen algunas fuentes, que fruto de la colaboración con el MI6 -la CIA británica-, hacen pensar en que Trump está siendo víctima de una pequeña conspiración para tener motivos suficientes como para en algún momento mover una fuerte corriente de opinión en su contra y arruinar del todo su imagen. Las malas lenguas aseguran que a Trump se le habría grabado en una posible 'fiesta' sexual muy comprometdora, y que ese vídeo lo tendrían en su poder los servicios de espionaje ruso.

- El Partido Republicano, al que curiosamente representó Trump en las urnas, no está nada orgulloso de su candidato. No le consideran un líder ni un miembro del partido y se prevé que en el Congreso y en el Senado se paralicen muchas de sus ideas más alocadas, como el muro de México, entre otras propuestas disparatadas. Así que su propio partido, aliado en parte con el Partido Demócrata, podría ser el verdadero 'muro' con el que se pegue con la cabeza el presidente en los próximos años. Sin contar con las fuerzas parlamentarias, su acción e iniciativa legislativos no valdrá para nada.

- Cierre de gobierno: antes de buscar el adiós del presidente, el poder legislativo tiene un evidente arma constitucional que es bloquear la financiación de la Administración que esté en esos momentos rigiendo la Casa Blanca. Se conoce como 'cierre de gobierno' y supone efectivamente cesar de actividad a todo el equipo de funcionariado y contratado que participa en el poder Ejecutivo. Sin financiación, el presidente no puede seguir ejerciendo de manera efectiva y por tanto es un previo paso a su cese, ya que si no accede al -se podía llamar- chantaje del poder legislativo, termina ahogado.

- El Impeachment: el famoso término inglés sería, aproximadamente, equivalente a nuestra 'moción de censura', y supone que el poder legislativo apruebe el cese del presidente por mandato constitucional, pero también se aplica en Reino Unido y algunos países lo imitan, como Brasil, que recientemente vivió un episodio de este tipo con Dilma Roussef. El Artículo I de la Constitución de EEUU garantiza que los altos funcionarios puedan ser procesados por mandato de la Cámara de Representantes a causa de delitos graves, a excepción de los miembros del legislativo (sin imposición de sanciones penales). A favor de Trump juega el pasado: nunca ha tenido éxito y los dos únicos casos de intento de Impeachment los sufrieron sin efecto Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998. Por cierto, ambos presidentes demócratas. Son precisas dos terceras partes del Senado para aprobar un cese.

- Dimisión: es lo que podrían perseguir sus enemigos internos en EEUU, buscando acorrarlarle. Ante lo complicado que es un cese en el formato de Impeachment, es más viable obligarle a dimitir por su mala gestión o algún escándalo. Realmente tampoco da muchas esperanzas a los contrarios a Trump, ya que sólo existe el precedente de Richard Nixon, único presidente estadounidense en dimitir del cargo, concretamente en 1974.

- La inhabilitación: mucho más compleja, los tribunales y los representantes del poder legislativo tendrían que 'conspirar' para demostrar que Trump estuviera incapacitado para el cargo en algún momento dle mandato por alguna irregularidad jurídica, penal... Algo complicado de demostrar y que podría traducirse, como en el caso de Clinton con su 'affaire' con su becaria, en motivo de debate para un Impeachment, lo cual dependería de lo que votaran los senadores republicanos.

- Otras causas: las alternativas para que Trump no continuara serían bien una incapacidad física/mental o la muerte. Lógicamente no hace falta explicar la segunda opción, pero sí la primera. Es verdaderamente complejo y sería difícil de aplicar, ya que no existe una legislación clara al respecto. Normalmente han sido los presidentes los que por algún motivo pasajero, se retiran temporalmente dle cargo y delegan en el vicepresidente el poder de mando de la nación. Como es evidente, si su incapacidad temporal se convirtiera en permanente, el vicepresidente podría pasar a ser presidente y decidir si continuar con el mandato hasta el final de los 4 años iniciales o adelantar elecciones. Dependería de los apoyos con los que contara en este caso Mike Pence, el segundo al mando de Trump, pero estaría legitimado para agotar 'legislatura'.

- Adelantar elecciones: aunque parezca extraño que la dejemos para el final, ya que sería la opción más factible y realista en otros países, no es así en EEUU, donde matemáticamente se celebran en el mes de noviembre de cada 4 años. Si durante sus primeros tiempos como presidente Trump no consigue encandilar a la nación ni al poder legislativo, lo más coherente es que Trump tuviera que recurrir a una renuncia, pero intentaría que fuera su vicepresidente quien continuara su legado, no llamando de nuevo a las urnas.

- Más ideas 'conspiranoicas': EEUU, amante siempre de las teorías más alocadas en cuanto a poderes ocultos que manejan los hilos de la nación, ya aseguró con tranquilidad que si Kennedy sufrió las iras de sus adversarios y que eso se tradujo en un magnicidio, el más famoso de todos los tiempos, posiblemente, también podría ocurrir lo mismo con Obama. Cuando ganó el todavía presidente se comentó que sectores conservadores del país conspirarían contra un hombre negro que llegaba por vez primera a la Casa Blanca, algo inaudito para muchas mentes aún arraigadas en el racismo y la tradición más extremos. De ahí que ahora se hable también, aún sin mucha fuerza, sobre que Trump sería 'eliminado' en caso de ser un motivo serio para la seguridad nacional. Eso se podría traducir, no ya en un atentado por propios medios o ciudadadanos norteamericanos, sino que se podría recurrir a terceros, como yihadistas o integristas de extrema derecha, para responsabilizarles del magnicidio. Esto es, claro, hoy por hoy, pura ciencia ficción o digno guión para una película de Hollywood...


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