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Cuando el derecho se torna en privilegio: más de 180 millones de personas carecen de agua potable

Cuando el derecho se torna en privilegio: más de 180 millones de personas carecen de agua potable
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(Foto: UNICEF)
martes 29 de agosto de 2017, 11:07h

En el marco de la Semana Mundial del Agua, Unicef alerta de la ausencia de agua potable en países afectados por conflictos, violencia o inestabilidad como Yemen, Siria, Nigeria o Sudán del Sur. Más de 180 millones de personas no tienen acceso a agua potable, y es que, según un reciente análisis, quienes viven en contextos delicados tienen 4 veces más posibilidades de careecer de los medios más básicos de supervivencia.
“El acceso de los niños a agua y saneamiento seguros, especialmente durante un conflicto o una emergencia, es un derecho, no un privilegio”, asegura Sanjay Wijesekera, responsable de agua, saneamiento e higiene de Unicef. “En los países asolados por la violencia, el desplazamiento, el conflicto y la inestabilidad, los medios más básicos de supervivencia para los niños –como el agua- deben ser una prioridad”.

Según un análisis de Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas que viven en contextos delicados tienen cuatro veces más posibilidades de carecer de agua potable que las poblaciones que no sufren esa situación. De los 484 millones de personas que vivían en entornos frágiles en 2015, 183 millones carecían de servicios básicos de agua potable.

Tras más de dos años de conflicto en Yemen, las redes de suministro de agua que dan servicio a las grandes ciudades del país están en riesgo inminente de colapso debido a los daños ocasionados por la guerra y al mal estado en que se encuentran. Unos 15 millones de personas sufren cortes regulares en el suministro de agua y saneamiento. En Yemen, los niños constituyen más del 53% del casi medio millón de casos sospechosos de cólera y de diarrea acuosa aguda que se han registrado hasta ahora.

En Siria, donde el conflicto ha cumplido su séptimo año, unos 15 millones de personas necesitan agua segura, entre ellas 6,4 millones de niños. El agua ha sido utilizada frecuentemente como arma de guerra: solo en 2017, hubo al menos 30 cortes de agua deliberados en Alepo, Damasco, Hama, Raqqa y Dara, con sistemas de abastecimiento destruidos y fuentes de agua contaminadas.

En zonas del noreste de Nigeria afectadas por el conflicto, el 75% de la infraestructura de agua y saneamiento ha sido dañada o destruida, dejando a 3,6 millones de personas sin ni siquiera servicios de agua básicos.

En Sudán del Sur, donde los combates duran ya más de tres años, casi la mitad de puntos de agua de todo el país han sido dañados o completamente destruidos.

“Los sistemas de agua y saneamiento han sido atacados, dañados o dejados en mal estado al borde del colapso en demasiadas ocasiones. Cuando los niños no tienen agua potable y cuando los sistemas de salud están en ruinas, la desnutrición y enfermedades potencialmente mortales como el cólera llegan inevitablemente”, asegura Wijesekera.

Somalia sufre el mayor brote de cólera de los últimos cinco años, con casi 77.000 casos registrados. Y en Sudán del Sur, el brote de cólera es el más grave que ha experimentado nunca el país, con 19.000 casos desde junio de 2016.

En los lugares bajo amenaza de hambruna –noreste de Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, cerca de 30 millones de personas, entre los que se encuentran 14,6 millones de niños, necesitan urgentemente agua segura. Se estima que este año sufrirán desnutrición más de 5 millones de niños, 1,4 millones de ellos en su estado grave.
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