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Barça Lassa
Barça Lassa (Foto: CaixaBank)

Barça Lassa y Real Madrid no se van de la Copa

domingo 17 de febrero de 2019, 11:51h
El equipo del serbio Svetilav Pesic vuelve a clasificarse para la gran Final de la Copa del Rey tras imponerse a unas de las sensaciones de la primera ronda de cuartos, el Iberostar Tenerife por un resultado de 92-86. Los de Pablo Laso volverán a enfrentarse al equipo blaugrana un año después de caer derrotados en la final de Gran Canaria tras superar al Divina Seguros Joventut por 93-81. Madridistas y culés siguen coronando esta competición

La gran Final de la Copa del Rey 2019 ya tiene dos nombres propios: Barça Lassa y Real Madrid. Los blaugranas fueron los primeros en clasificarse para el partido más vibrante, ese que te marca en la historia o que te sumerge en una zozobra difícil de paliar, probablemente hasta la próxima edición de este torneo. El equipo de Svetilav Pesic sabe que no hay camino fácil en la competición del ‘ko’ y que nada puede vaticinar un futuro próspero si la supremacía no está altamente ratificada. Iberostar fue testigo de ello, víctima de un león con los dientes afilados que quiere repetir la gesta del pasado año en Gran Canaria. Las aficiones también volvieron a brindar una gran tarde de baloncesto, festejando su participación en una competición tan importante como esta Copa del Rey, una que todos quieren y que celebran. El Palacio de Deportes de Madrid llega a ser un escenario especial, mágico, sonoro a distintos cánticos y gritos de guerra bien entendidos que arropan a sus jugadores. La fiesta del baloncesto y la clasificación de un Barça que sueña en alto.

Pau Ribas lideró el ataque del Barça Lassa y Txus Vidorreta fue expulsado en el tramo final del partido por doble técnica

Motivación añadida si consideramos que el partido de este domingo será ante el todopoderoso Real Madrid, el eterno rival en un nuevo ‘Clásico’ de nuestro baloncesto. Desde el inicio, apurando minutos y aguantando ‘la bola’ se plantó el base Pau Ribas, determinante en los primeros compases del encuentro con un total de 11 puntos, varios de ellos sobre la bocina. El juego exterior de los culés remarcó la superioridad que muchos esperaban y pusieron contra las cuerdas a un valiente Iberostar; los de Txus Vidorreta no renunciaron al sueño de la Final, nunca perdieron la fe y quisieron remontar un resultado que siempre fue adverso a base de casta y corazón. Los canarios terminaron el encuentro molestos, expresando sus discrepancias con el equipo arbitral que expulsó al técnico bilbaíno Txus Vidorreta al filo del final por doble técnica.

El Iberostar Tenerife no decepciona y reduce la distancia en el último cuarto del partido, sin fortuna final

Ese coraje también lo revalidaron los aficionados amarillos, una grada poblada de tinerfeños que siguieron creyendo en el milagro de disputar su primera Final de Copa, que no bajaron los brazos y que contaron con el apoyo del resto de aficiones entre las que se encontraba la roja de Kirolbet Baskonia. No hay rival fácil, no hay ningún partido afable y las aspiraciones son unánimes en un momento decisivo. El todo por el todo, el momento de la gloria sólo al alcance de un club. El Barça trabajó con ímpetu bajo la canasta, evitó conceder rebotes y estuvo inmenso en el juego en zona. No perdió los nervios, mostró el temple que le hizo vencer a Valencia Basket en la ronda de cuartos a escasos minutos del final y brillaron nombres propios como: Pau Ribas, con un 16 de valoración y 14 puntos al final del partido; Kevin Pangos con un 15 y 12 puntos; y Kyle Kuric con 12 puntos y 15 de valoración. Cuando tocó desmontar a la defensa canaria, el técnico croata del Barça abogó por Pierre Oriola (9 puntos) y también con Adam Hanga (11). Iberostar encontró su mejor momento del partido en el último periodo, reduciendo un parcial que el Barça había conseguido de 20 puntos en el descanso a sólo cinco a escasos segundos del final con posesiones muy largas y faltas señaladas. Ahí llegaron los nervios de los tinerfeños y la determinación del Barça. Eso mide la capacidad competitiva de un ‘cuadro’ que también domina en Europa y que no pierde la ilusión de seguir levantando el título de Copa. Así es el Barça y así de valiente fue el Tenerife, un equipo en progreso y ascenso, capaz de todo y reconocido por todo el público del WiZink Center de Madrid.

Cada vez son menos las horas que nos aguardan para conocer al nuevo campeón, al más fuerte, el más capaz y también el más astuto en partidos donde puede ocurrir cualquier cosa. La Copa es así, una competición que esgrime esfuerzos, exige el máximo y atesora sorpresas como las que nos encontramos especialmente en el duelo entre ‘La Penya’ y Baskonia. A esta filosofía respondió el Barça, implacable. También lo hizo el Real Madrid, un equipo herido en su orgullo tras la derrota del 2018 ante el conjunto catalán. Para la venganza, Pablo Laso no escatimó en recursos tácticos y plantó a sus mejores hombres. Jugadores que lograron el pase tras una segunda victoria imponente ante el equipo revelación por 93 a 81.

El Real Madrid se rehace en la segunda mitad y amplía su ventaja ante el Divina Seguros Joventut. El rebote, clave en los de Laso

El Real Madrid comenzó el partido más apurado, enfrente tenía al equipo revelación de esta Copa y la primera mitad costó más de lo que creían los Berserkers. Las penetraciones favorecieron a los blancos y el rebote ofensivo volvió a ser clave para no verse nunca por detrás en el marcador. El Divina Seguros Joventut no tuvo la mejor sintonía en el juego colectivo, su gran baza en ataque, Nico Laprovittola tampoco estuvo tan acertado en el tiro exterior como sí lo demostró ante el Kirolbet Baskonia en la primera eliminatoria. Todorovic tomó el mando, el relevo para que su equipo no se descolgase antes de tiempo.

17 Febrero, 2019

Barça Lassa y Real Madrid no se van de la Copa

El equipo del serbio Svetilav Pesic vuelve a clasificarse para la gran Final de la Copa del Rey tras imponerse a unas de las sensaciones de la primera ronda de cuartos, el Iberostar Tenerife por un resultado de 92-86. Los de Pablo Laso volverán a enfrentarse al equipo blaugrana un año después de caer derrotados en la final de Gran Canaria tras superar al Divina Seguros Joventut por 93-81. Madridistas y culés siguen coronando esta competición

La gran Final de la Copa del Rey 2019 ya tiene dos nombres propios: Barça Lassa y Real Madrid. Los blaugranas fueron los primeros en clasificarse para el partido más vibrante, ese que te marca en la historia o que te sumerge en una zozobra difícil de paliar, probablemente hasta la próxima edición de este torneo. El equipo de Svetilav Pesic sabe que no hay camino fácil en la competición del ‘ko’ y que nada puede vaticinar un futuro próspero si la supremacía no está altamente ratificada. Iberostar fue testigo de ello, víctima de un león con los dientes afilados que quiere repetir la gesta del pasado año en Gran Canaria. Las aficiones también volvieron a brindar una gran tarde de baloncesto, festejando su participación en una competición tan importante como esta Copa del Rey, una que todos quieren y que celebran. El Palacio de Deportes de Madrid llega a ser un escenario especial, mágico, sonoro a distintos cánticos y gritos de guerra bien entendidos que arropan a sus jugadores. La fiesta del baloncesto y la clasificación de un Barça que sueña en alto.

Pau Ribas lideró el ataque del Barça Lassa y Txus Vidorreta fue expulsado en el tramo final del partido por doble técnica

Motivación añadida si consideramos que el partido de este domingo será ante el todopoderoso Real Madrid, el eterno rival en un nuevo ‘Clásico’ de nuestro baloncesto. Desde el inicio, apurando minutos y aguantando ‘la bola’ se plantó el base Pau Ribas, determinante en los primeros compases del encuentro con un total de 11 puntos, varios de ellos sobre la bocina. El juego exterior de los culés remarcó la superioridad que muchos esperaban y pusieron contra las cuerdas a un valiente Iberostar; los de Txus Vidorreta no renunciaron al sueño de la Final, nunca perdieron la fe y quisieron remontar un resultado que siempre fue adverso a base de casta y corazón. Los canarios terminaron el encuentro molestos, expresando sus discrepancias con el equipo arbitral que expulsó al técnico bilbaíno Txus Vidorreta al filo del final por doble técnica.

El Iberostar Tenerife no decepciona y reduce la distancia en el último cuarto del partido, sin fortuna final

Ese coraje también lo revalidaron los aficionados amarillos, una grada poblada de tinerfeños que siguieron creyendo en el milagro de disputar su primera Final de Copa, que no bajaron los brazos y que contaron con el apoyo del resto de aficiones entre las que se encontraba la roja de Kirolbet Baskonia. No hay rival fácil, no hay ningún partido afable y las aspiraciones son unánimes en un momento decisivo. El todo por el todo, el momento de la gloria sólo al alcance de un club. El Barça trabajó con ímpetu bajo la canasta, evitó conceder rebotes y estuvo inmenso en el juego en zona. No perdió los nervios, mostró el temple que le hizo vencer a Valencia Basket en la ronda de cuartos a escasos minutos del final y brillaron nombres propios como: Pau Ribas, con un 16 de valoración y 14 puntos al final del partido; Kevin Pangos con un 15 y 12 puntos; y Kyle Kuric con 12 puntos y 15 de valoración. Cuando tocó desmontar a la defensa canaria, el técnico croata del Barça abogó por Pierre Oriola (9 puntos) y también con Adam Hanga (11). Iberostar encontró su mejor momento del partido en el último periodo, reduciendo un parcial que el Barça había conseguido de 20 puntos en el descanso a sólo cinco a escasos segundos del final con posesiones muy largas y faltas señaladas. Ahí llegaron los nervios de los tinerfeños y la determinación del Barça. Eso mide la capacidad competitiva de un ‘cuadro’ que también domina en Europa y que no pierde la ilusión de seguir levantando el título de Copa. Así es el Barça y así de valiente fue el Tenerife, un equipo en progreso y ascenso, capaz de todo y reconocido por todo el público del WiZink Center de Madrid.

Cada vez son menos las horas que nos aguardan para conocer al nuevo campeón, al más fuerte, el más capaz y también el más astuto en partidos donde puede ocurrir cualquier cosa. La Copa es así, una competición que esgrime esfuerzos, exige el máximo y atesora sorpresas como las que nos encontramos especialmente en el duelo entre ‘La Penya’ y Baskonia. A esta filosofía respondió el Barça, implacable. También lo hizo el Real Madrid, un equipo herido en su orgullo tras la derrota del 2018 ante el conjunto catalán. Para la venganza, Pablo Laso no escatimó en recursos tácticos y plantó a sus mejores hombres. Jugadores que lograron el pase tras una segunda victoria imponente ante el equipo revelación por 93 a 81.

El Real Madrid se rehace en la segunda mitad y amplía su ventaja ante el Divina Seguros Joventut. El rebote, clave en los de Laso

El Real Madrid comenzó el partido más apurado, enfrente tenía al equipo revelación de esta Copa y la primera mitad costó más de lo que creían los Berserkers. Las penetraciones favorecieron a los blancos y el rebote ofensivo volvió a ser clave para no verse nunca por detrás en el marcador. El Divina Seguros Joventut no tuvo la mejor sintonía en el juego colectivo, su gran baza en ataque, Nico Laprovittola tampoco estuvo tan acertado en el tiro exterior como sí lo demostró ante el Kirolbet Baskonia en la primera eliminatoria. Todorovic tomó el mando, el relevo para que su equipo no se descolgase antes de tiempo.

Los cánticos tomaron un protagonismo especial en este encuentro, ninguna de las dos aficiones dejó de animar y de reinar con la deportividad que caracteriza a este deporte. Un WiZink más abarrotado, pletórico como escenifican las grandes citas y la ocasión no era menor: 12 años después volvía la Copa a Madrid. Los merengues todavía tienen muy presente su derrota ante el Barça, saben y entienden que este tipo de trámites son de obligado cumplimiento si no quieres verte derrocado anímicamente. Carles Durán tuvo menos insistencia a la hora de pedir tiempos muertos y reajustar el sistema táctico de su equipo, más vulnerable que ante Baskonia en defensa. La altura que maneja el Real Madrid también sigue siendo una marca, un barrera infranqueable que quieren que siga inexpugnable en la Final 2019.

El Real Madrid se desató en los dos últimos cuartos, mostró su mejor versión y la capacidad que tiene de ‘finiquitar’ los partidos en el último cuarto. Gustavo Ayón, con más de un 20 de valoración, anotó 16 puntos. Mismo número que el de su compañero Campazzo. Con 15 puntos se despidió Randolph, un seguro en ataque y defensa que siempre responde cuando el marcador se ajusta más de lo aconsejable. Laso reorganizó a su equipo con más minutos para Rudy Fernández, más errático en los triples, y Felipe Reyes reforzó la defensa en detrimento de Tavares. ‘La Penya’ se despidió de esta edición de la Copa del Rey con cánticos de “somos campeones” y agradeció el trabajo de una plantilla en la que respondieron nombres como Morgan, el máximo anotador del duelo ante los blancos con 20 puntos y Ventura, con 12. Barça y Real Madrid se citan para una nueva final, se niegan a irse de la Copa del Rey y en juego estará: igualar el palmarés en el caso del Barça o vengar la amarga derrota del 2018 para los madridistas.

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