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‘El plan’: neorrealismo postmoderno, amistad y crisis a la española
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‘El plan’: neorrealismo postmoderno, amistad y crisis a la española

sábado 08 de octubre de 2016, 16:44h

Si se cuenta una historia en donde el paro, la amistad, la vida de pareja, la madurez o su carencia, y la inseguridad personal que provoca ese cocktail de lo cotidiano en España -mucho más extendido de lo que fuera deseable-, muy poca gente puede decir aquello de “eso no va conmigo”. Si no eres tú el parado, el inmaduro, el que sobrevive como puede entre las cada vez más frecuentes tempestades de pareja…, ¿de verdad que estás vivo?, ¿de verdad que estás viva?

De todo eso, y de mucho más, se habla en ‘El plan’, de Ignasi Vidal, obra ganadora del Premio Godoff 2015 a la mejor función del circuito independiente de Madrid, que ahora vuelve a los escenarios en el Teatro Pavón Kamikaze de la capital entre el 6 y el 23 de octubre en nueve únicas funciones. Cuando pasó por La Pensión de las Pulgas ¡otra sala más de teatro cerrada!- ya dio mucho que hablar y, si no lo hiciste entonces, ahora no deberías perdértela.

Si hubiera que buscar referencias próximas de ‘El plan’ quizás podrían encontrarse más fácilmente en alguno de los films del neorrealismo italiano (Rosellini, De Sica, Visconti…), o mejor aún, en ‘Los lunesal sol’, la premiada película de Fernando León de Aranoa (2002). Si en las películas a las que aludimos pueden encontrarse impresionantes retazos de vida sobre la pantalla grande, aquí, en ‘El plan’ ocurre otro tanto, pero sobre el escenario.

Los tres mosqueteros

Javier Navares, Chema del Barco y Manuel Baqueiro (quehacen tres estupendos, vivísimos, entrañablesPaco, Ramón y Andrade) se meten en la piel de tres amigos desempleados que tratan de hacer frente a la crisis económica y personal como buenamente pueden. Un día se reúnen en el piso de uno de ellos para poner en marcha un plan que, a juzgar por el interés y el entusiasmo que ponen en él, parece que puede llegar incluso a cambiar sus vidas. Aún así, uno de ellos, Andrade, llega con más de media hora de retraso a la cita, aduciendo una inoportuna avería del coche en el que venía, y que es pieza esencial para poder llevar a cabo el plan... Todo se desarrolla en el salón (un típico salón de clase trabajadora) de uno de los amigos, Paco, aunque de vez en cuando alguno de ellos sale fuera de la estancia para ir a la cocina a coger una cerveza, al baño o acercarse a la puerta del recibidor para atender a la llamada del timbre.

Aunque el espectador no llega a conocer hasta el final la naturaleza de ese plan que reúne a los tres amigos, en realidad aquí cobra mucha mayor importancia los lazos de amistad entre ellos, y los sentimientos que les invaden. La trama en donde se ven envueltos, en realidad, podría haber sido cualquier otra, pero al final lo que verdaderamente importa es comprobar cómo se pueden compartir tantas cosas, tantos momentos, tantas adversidades cuando lo que está por medio es la amistad.

El texto de Ignasi Vidal (por cierto, su primera obra como dramaturgo) está lleno de frescura, con diálogos vivos, perfectamente reconocibles y cotidianos, que tienen la virtud de identificar al público desde el primer instante hasta que la escena final funde en negro y lo deja con un cierto sabor agridulce, de drama con tintes de comedia, o de comedia que desemboca en drama, que de las dos formas puede mirarse. La dirección de escena, también de Vidal, es decisiva y la naturalidad con la que se mueven, hablan y actúan los personajes, es verdaderamente sorprendente. Parece que, de verdad, el patio de butacas entero está allí, en medio de ellos, como el cuarto invitado a una reunión en la que, como en la vida misma, las circunstancias se encargan de modificar los planes.

Un montaje vivo, divertido, emocionante, que mueve a la reflexión y que deja en el espectador un regusto amargo, de cierta desesperanza, que le obligará a mirarse a sí mismo, y a mirar a su entorno más próximo. Justamente lo que busca siempre el buen teatro.

‘El plan’

Texto, dirección y espacio escénico: Ignasi Vidal

Intérpretes: Manuel Baqueiro, Javier Navares y Chema del Barco

Música original: Marc Álvarez

Diseño de iluminación: Sergio Gracia

Efectos sonoros: Carlos Benito “Tiri”

Ayudante de dirección: Antonio Rincón-Cano

Producción: Uroboro Producción

Teatro Pavón Kamikaze, Madrid

Hasta el 23 de octubre de 2016

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