www.diariocritico.com

El ultimo selfie de Pedro Sánchez

viernes 29 de julio de 2016, 14:37h

Para el bronce. La frase es verdaderamente para el bronce. La ha pronunciado Pedro Sánchez tras su comparecencia ante el Rey, que ha dicho: “El partido socialista no va a apoyar aquello que quiere cambiar, que es el Gobierno de Mariano Rajoy”. Toda una muestra de sofisticada estrategia, de capacidad de captar el cuadro en su conjunto. Sólo tendría que haber agregado: “sin importarnos si eso conduce a unas terceras elecciones; es decir, sin importarnos lo que le pueda sucederle al país”.

Este nuevo selfie político de Pedro Sánchez refleja bien su gran visión. Todo se reduce a una ecuación de dos actores y su rechazo mutuo. El resto del mundo no interesa. Se puede sacar perfectamente la necesidad imperiosa de formar gobierno, el interés general del país y todo lo que signifique salirse de la competencia directa con el PP de Mariano Rajoy.

El simplismo, el reduccionismo que refleja este selfish, perdón, selfie de Pedro Sánchez muestra bien la imagen que tiene de competencia de colegio de la grave coyuntura política española. Por cierto, una frase que ha repetido su guardia pretoriana como si fuera una consigna brillante.

Y esa es parte del verdadero problema: que la mitad de la militancia del PSOE y buena parte de su electorado, recibe esta idea políticamente adolescente como la interpretación exacta de sus sentimientos políticos. ¿Cómo vamos a permitir la formación de un gobierno del PP si lo que queremos es liquidarlo? Y así cierran los ojos a un mínimo sentido de Estado, una pizca de comprensión de que hay otra mucha gente que piensa distinto. De nuevo, el sectarismo que nos asfixia, mezclado con una óptica numantina que nos persigue.

Esta mentalidad política es, por supuesto, todo lo contrario de esa “política grande” que reclama Pérez Rubalcaba en un artículo que publica el diario El País. Pero de nuevo el exsecretario general lo ha redactado de tal forma que nunca pueda entenderse como una crítica a Pedro Sánchez y su entorno. En otras palabras, que su falta de claridad y de coraje le convierte en cómplice de esa visión simplista y de bajo vuelo que dice criticar.

En realidad, hace tiempo que el PSOE se mueve entre la responsabilidad política y el aventurerismo más cortoplacista. Esta bipolaridad política parece que se convertirá en la dolencia que revolcará al PSOE. Una enfermedad cuyo máximo exponente fue ese personaje que puede pasar a la historia como el destructor del espíritu socialdemócrata en España: Rodríguez Zapatero. El mismo que después de negar dos años la crisis económica mundial fue capaz de dar un giro de 180 grados y aceptar por completo la estabilización que planteó Bruselas. Por cierto, ese mismo personaje que no deja de meter la pata en Venezuela (no es de extrañar que Pablo Iglesias le considere el mejor presidente de gobierno que ha tenido España).

Sabemos pues de donde proceden estos lodos en el PSOE, pero no está claro de dónde saldrá la superación de esta visión estrecha y esa actitud bipolar. Puede que surja de un nuevo Congreso socialista, pero la cuestión es que eso no es seguro y, sobre todo, que es imposible saber si llegará a tiempo, antes de que España se hunda en la crisis política mayor de su reciente democracia. Mientras tanto, la idea de dejar gobernar al otro, porque ha sido el más apoyado por el electorado y porque España necesita un gobierno, será algo que quedará afuera del selfie de Pedro Sánchez.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios