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Alerta por el riesgo de un nuevo episodio de muerte masiva de organismos en el Mar Menor

Mar Menor
Mar Menor (Foto: Greenpeace)

El pasado verano aparecieron toneladas de peces y crustáceos muertos en el Mar Menor debido al vertido continuado de nutrientes agrícolas a la laguna. Y el Instituto Español de Oceanografía ha alertado del riesgo de un nuevo episodio de agotamiento de oxígeno (anoxia) que provocaría la muerte masiva de organismos.

El Instituto Español de Oceanografía ha elaborado un informe tras la sucesión de lluvias torrenciales del pasado marzo, que señala el riesgo de un episodio de agotamiento de oxígeno y muerte masiva de organismos en el Mar Menor.

El informe puntualiza que la laguna sufre un proceso de eutrofización desde hace décadas por el aporte masivo de nutrientes procedentes de la actividad humana, fundamente de la agricultura intensiva y el turismo masivo. Estas sustancias, principalmente nitrógeno y fósforo, entran en la laguna a través de la escorrentía superficial en las ramblas, mediante las aguas subterráneas o por arrastre de agua y materiales de cuenca durante las lluvias torrenciales como las sucedidas los últimos meses.

El pasado mes de marzo fue el más húmedo en la Región de Murcia en los últimos 62 años y ha coincidido, además, con dos episodios de calima de especial intensidad. Estas anomalías climáticas unidas al estado de alta concentración de nutrientes ya existente en la laguna salada forman un cóctel perfecto para el crecimiento rápido de especies como macroalgas, y son el exponente más claro del proceso de eutrofización que vive la zona desde hace décadas.

El informe advierte de que las fuertes lluvias provocaron también una brusca caída de la salinidad, una variable de gran importancia en el Mar Menor. "Tras las precipitaciones, y a consecuencia de la elevación del nivel freático, continúan los aportes de agua dulce a la laguna con alto contenido en nutrientes, lo que interferirá en la dinámica estacional de la salinidad en el sistema lagunar".

Los expertos han detectado un notable aumento de la turbidez de la columna de agua desde febrero de este año. Este nuevo episodio responde fundamentalmente a los aportes de materiales durante los episodios de lluvias, pero podría mantenerse en las próximas semanas o incluso meses por el desarrollo de comunidades de fitoplancton. De hecho, el último dato disponible muestra un brusco incremento de la clorofila que, aunque es aún inferior al registrado en eventos de desarrollo explosivo de fitoplancton, es probable que continúe creciendo debido al aumento de temperaturas y horas de sol propios de la primavera.

El último episodio de mortandad masiva de especies acuáticas acaecido el pasado mes de agosto en el Mar Menor se saldó con 15 toneladas de peces, crustáceos y algas retiradas. Este evento extremo -uno más desde la conocida como ‘sopa verde’ de 2016- muestra que el ecosistema lagunar ha perdido su capacidad de autorregulación.

Los investigadores consideran que la recuperación, aunque compleja, sería factible si se cortara la entrada de nutrientes a la laguna a través de vertidos, como se ha comprobado en otros ecosistemas costeros sometidos a agresiones similares en diferentes partes del mundo. Igualmente, consideran crucial no seguir alterando las condiciones ambientales clave que determinan la resiliencia del ecosistema lagunar y sus propiedades ecosistémicas básicas, como la salinidad, de la que depende en gran medida su funcionamiento biológico y la singularidad de su biodiversidad.

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